PORQUE NO DEJAN QUE ME EXPRESE LIBREMENTE

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miércoles, 29 de febrero de 2012

COMO EL AMOR EMPIEZA POR CASA…UN BAÑO DE AMOR


Nuestros cuerpos físicos son sólo un aspecto de lo que realmente somos.

Nuestros cuerpos y mentes son moldeados por nuestra Conciencia, pensamientos e intenciones.

Son los conductos de la maravillosa energía vital que fluye a través del Universo. Al agotarse esa energía de vida, ya sea por bloqueos, porque la malgastamos o direccionamos inadecuadamente con negatividades…nos desvitalizamos, y con el tiempo enfermamos.

Así como materia y energía son lo mismo,en distinto estado, pensamiento y energía también lo son. Al igual que la energía tiene una frecuencia específica (como sintonizar una estación de radio a una frecuencia determinada), los pensamientos tienen frecuencias diferentes también que se difunden más allá de nuestros cerebros, afectándonos y afectando al entorno.

La realidad es el espejo de nuestros pensamientos. Cuidado con lo que ponemos delante del espejo .


Los pensamientos y las intenciones generan campos energéticos que tienen efectos positivos o negativos sobre nuestras vidas. Algunos de los pensamientos e intenciones que tienen efectos energéticos negativos en nuestra mente y nuestro cuerpo son el odio ,el rechazo, la vergüenza, la culpa, la ira, el miedo, el falso orgullo,etc. Estos incluyen actividades tales como criticar, culpar, juzgar, ocultar, castigar,actuar con violencia, y una larga lista más….que dirigimos no solo a los demás sino hacia nuestros aspectos humanos.

Algunos de los pensamientos y las intenciones que tienen efectos energéticos positivos en nuestros vehículos son la aceptación, la apertura, el amor, la alegría, la paz, la compasión y el respeto. Incluyen actividades tales como el perdón, la bondad, la conexión , la comprensión y la empatía.


Hay ciertas personas de las cuales todo el mundo quiere estar cerca. Solemos decir: "Me gusta su energía". Estamos absolutamente en lo correcto acerca de esto. Estas personas nos transmiten buena energía. Hay otras personas de las que todos huyen, por la razón opuesta. Todos somos conscientes de ello. Pero es mucho más profundo que esto de lo que tenemos que hacernos conscientes…y es lo que emanamos hacia adentro y fuera de nuestro campo de energía.

Cuando nos permitimos criticar, juzgar y culpar a otros o a nosotros mismos, se debilita nuestra energía vital. Cuando vamos por la vida enojados y negativos con los demás o con nosotros mismos… generamos también energía negativa que nos hace sentir mal y nos hace sufrir. El impacto de esta energía continúa afectándonos por mucho tiempo. Finalmente, estos patrones de pensamiento negativos crean campos de energía negativa que perturban el funcionamiento físico del cuerpo y pueden crear ,en algunos casos, enfermedad.


Por otro lado, si creamos energía positiva en nuestra mente-cuerpo, dando amor y volcamos esas energías en nosotros mismos y en los demás… la vibración de amor literalmente creará curación física en el cuerpo. La energía más amorosa tienes que enviarla hacia tí mismo, para estar saludable y abundar en energía para compartir e irradiar

Ha sido científicamente demostrado que la vibración del amor altera la forma y estructura de las moléculas físicas, tales como las del agua. De acuerdo con los estudios científicos actuales, las moléculas de agua son directamente afectadas por las palabras, los sonidos y los pensamientos a los que están expuestas. Debido a que nuestro cuerpo físico está compuesto de más del 70% de agua …deduzcan que esa agua está continuamente siendo afectada por las vibraciones de las palabras negativas o positivas que emitimos o recibimos.Lo mismo con las intenciones y el pensamiento.

Saber eso nos hace cien por ciento responsables de cada emisión…¿recuerdan el libro de Masaru Emoto y sus experimentos con el agua a la que se hablaba amorosamente y otra a la que se proferían insultos? Una creaba patrones de moléculas bellísimos y la otra, grotrescos.


Enviar conscientemente energía amorosa a nuestros propios cuerpos crea cambios sorprendentes a nivel molecular.

Si cuando iniciamos el día enviemos pensamientos de amor y sentimos ese AMOR en cada célula de nuestro cuerpo, comenzaremos a sanar mente y cuerpo, y experimentaremos un cambio enormemente positivo en nuestro campo de energía.

Bañemos entonces en las energías curativas del Amor por nosotros mismos cada célula física, mental y emocional…para comprobar directamente que el AMOR empieza por casa y luego …

SE EXPANDE A TODOS LOS SERES CON LOS QUE NOS RELACIONAMOS.

Nadie puede expandir lo que no ha experimentado en sí mismo…por mucho tiempo nos hicieron creer que dejarnos de lado era espiritual y que podíamos servir mejor…pues …lo apropiado es saber que SOMOS UNO y que si nuestro fragmento de ese Uno está enfermo, infelíz, descuidado, etc…

ESO MISMO APORTAMOS AL TODO.

No estamos ponderando el egoísmo ,ni ponernos por delante de las necesidades de los demás…solo

INCLUÍRNOS EN LA ENERGÍA DEL AMOR…PARA BRILLAR Y SANAR TODOS JUNTOS.


Con el tiempo se llegaremos a comprender que el amor lo cura todo…

INCLUYÁMONOS EN ESE AMOR…POR AMOR AL TODO

Mi corazón les abraza!!!

Tahíta

Comunidad Conciencia

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“PADRE, PERDÓNALES, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN”

“PADRE, PERDÓNALES, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN” (Luc.23,34)

Según la narración del Evangelista Lucas, ésta es la primera Palabra pronunciada por Jesús en la Cruz.

Jesús en la Cruz se ve envuelto en un mar de insultos, de burlas y de blasfemias. Lo hacen los que pasan por el camino, los jefes de los judíos, los dos malhechores que han sido crucificados con El, y también los soldados. Se mofan de Él diciendo: “Si eres hijo de Dios, baja de la Cruz y creeremos en ti” (Mt .27,42). “Ha puesto su confianza en Dios, que Él lo libre ahora” (Mt.27,43).

La humanidad entera, representada por los personajes allí presentes, se ensaña contra El. “Me dejareis sólo”, había dicho Jesús a sus discípulos. Y ahora está solo, entre el Cielo y la tierra.

Se le negó incluso el consuelo de morir con un poco de dignidad.

Jesús no sólo perdona, sino que pide el perdón de su Padre para los que lo han entregado a la muerte.

El tema del perdón saldrá a relucir una y otra vez. Perdonar no siempre es algo fácil de hacer, pero se convierte en un entrenamiento importante y fuerte, al igual que se vuelve en un asunto del corazón cuando le agregamos el término ‘incondicional’.

“¿Qué exactamente significa incondicional? El mejor ejemplo hasta ahora en este planeta son las palabras dichas por el Maestro cuando estaba siendo clavado a la cruz y en su momento de agonía, todavía preocupado por sus insensibles e irreflexivos acusadores, dijo, ‘Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen’.

“Eso es un perdón incondicional, porque ¿quién sabe mejor que Dios el dolor y la profunda pena del corazón humano?

“Puedes pensar que has perdonado a alguien, pero si el recuerdo de la ocasión cuando el perdón fue necesitado todavía quema en tu corazón y todavía evoca emociones, entonces necesitas perdonar otra vez, hasta que el ‘ardor’ desaparezca y el recuerdo se haya apagado.

“Eso es lo que significa cuando uno de los Apóstoles preguntó, ‘Maestro, ¿con qué frecuencia debemos perdonar a alguien que nos ha hecho mal? Jesús respondió, ‘No siete veces, sino setenta veces siete’ – significa infinitamente.

“En este momento me gustaría añadir otras palabras de perdón incondicional y eso es misericordia. Ese es un componente necesario para el perdón incondicional y podríamos muy bien agregar otro ingrediente, el cual le hace sombra a todo, y ese es el amor – amor fraternal.

“Esto es mencionado una y otra vez en tus viejos archivos; ‘amarse los unos a los otros’. El amor incondicional es solamente eso. Sin compromisos. Realmente es una materia muy rara en este planeta y sin embargo es un requisito para aquellos que buscan hacer la voluntad de Dios con un corazón sincero y honesto.

“Esta es una parte necesaria de tu entrenamiento hacia la auto maestría en el camino a la perfección. Sé que aquí te he dado mucho en qué pensar, pero una vez que empiezas seriamente a practicar esos valores, vas a notar la vida fluye más fácil en ‘una rutina alegre y satisfactoria’.

“Perdono pero no olvido…”

¡Cuántas veces hemos escuchado esta frase! Que a simple vista pareciera incongruente, pero si analizamos lo que es perdonar, nos daremos cuenta que no lo es, porque el ideal sería perdonar como si nunca nos hubiesen ofendido, pero somos humanos y no podemos despojarnos de nuestros sentimientos, con la misma facilidad que nos quitamos una vestimenta.

Perdonar no es lo mismo que reconciliarse, porque para esto se necesitan dos personas, el agresor y el agredido que de común acuerdo dan término a una situación dolorosa. En cambio el perdón es la respuesta generosa de la persona herida para quien infringió el dolor, es un acto volitivo que se hace en el silencio interior del alma y esencialmente por amor a Dios, porque se sabe que somos perdonados por El, en la medida que nosotros somos capaces de perdonar a los que nos ofenden-

Uno puede perdonar y sin embargo no reconciliarse, como en el caso de una esposa continuamente maltratada por su compañero, o el de una mujer violada, o el de un hombre herido en su honra y prestigio injustamente.

El perdón, ciertamente, no surge en el hombre de manera espontánea y natural, es un proceso lento de comprensión, de empatía hacia el agresor y por sobre todo, un deseo sincero de cumplir con la regla de oro, pero a pesar de esto, perdonar sinceramente en ocasiones puede resultar heroico. Aquellos que han soportado el ultraje de la violencia, no pueden dejar de sentir la tentación del odio y de la venganza y en esos casos, sólo el poder curativo del amor de Dios, nos puede ayudar a encontrar el verdadero sentido al perdón, porque cuando perdonamos, los más favorecidos somos nosotros mismos, porque nos liberamos del peor de los pesos que un ser humano puede cargar, como es el rencor y el resentimiento.

El perdonar no borra el mal hecho, no quita la responsabilidad al ofensor por el daño hecho, ni niega el derecho a hacer justicia a la persona que ha sido herida. Tampoco le quita la responsabilidad al ofensor por el daño hecho. Pero ante esto hay que dejar que la justicia divina actúe.

Mientras el rencor y los recuerdos dolorosos sigan teniendo vida en nuestro corazón, estaremos lejos de nuestra sanación interior, porque el rencor es como un veneno que se va esparciendo por el cuerpo, incitándonos a la venganza y a la represalia, lo cual Jesús desaprobaba completamente, pues El vino a cambiar el ojo por ojo y diente por diente, por el perdón a nuestros enemigos, porque “la futilidad del mal, un agravio no se puede corregir con la venganza, no cometáis el error de luchar contra el mal, con sus propias armas. Tened fe y confianza en el triunfo final de la justicia divina y de la bondad eterna” 1580

Perdonar es un proceso complejo. Es algo que sólo nosotros mismos podemos hacer...Paradójicamente, al ofrecer nuestra buena voluntad al ofensor, encontramos el poder para sanarnos...Al ofrecer este regalo a la otra persona, nosotros también lo recibimos

Pero, tampoco es bueno tratar de hacer como si nada hubiese pasado, porque el inconsciente, no sana tan fácilmente de las heridas recibidas, por eso debemos tomar conciencia de lo sucedido y analizarlo no sólo con nuestro ego herido, sino con el corazón abierto a las insinuaciones de nuestro espíritu interior, nuestro Ajustador, porque sin duda que él nos va a indicar la mejor manera de sanar nuestras heridas y la primera es sin duda el elevar nuestra oración por el agresor, recordando las palabras de Jesús dichas desde la cruz ¡Padre perdónalos porque no saben lo que hacen! El “tenía un firme sentido de la justicia, pero era una justicia atemperada siempre por la misericordia.

Este primer acto de perdón, libera verdaderamente nuestra alma del sufrimiento que la ofensa nos ha infringido, porque aunque nos parezca mentira, la gran mayoría de las veces nuestro agresor no tenía la conciencia del daño que hacía, por tanto merece nuestra compasión y nuestro perdón generoso, porque al hacerlo nos estamos liberando también nosotros, porque “de la misma forma que juzgamos, seremos juzgados”

El perdonar encierra nuestra auto curación, nos permite secar nuestras lágrimas y seguir adelante con el corazón liviano y dispuesto a seguir amando, porque siempre será mejor sufrir por amor a dejar de amar por la sequedad de nuestro corazón.

Si el dolor de la ofensa nos ha hecho ponernos una coraza, que pudo habernos servido al comienzo, debemos dejarla de lado pasado el momento de crisis. Es como cuando en invierno nos ponemos mucha ropa para evitar el frío, pero ella deja de ser necesaria cuando llega la primavera, así también cuando aprendemos a perdonar ya no necesitamos estar a la defensiva, pues el”que quiere tener amigos debe mostrarse amistoso” y el que quiera ser perdonado debe aprender a perdonar.

El perdón opera un cambio de corazón, nos libera del ciclo del dolor de la ofensa y nos aliviana del terrible peso del rencor que sólo nos daña a nosotros mismos y nos mantiene prisioneros de la persona que nos hizo daño.

"Perdonar es el camino de la sanación...tanto espiritual como física, porque mientras nuestra mente esté envenenada por el rencor o la rabia, nuestro cuerpo y nuestra alma seguirán enfermas y en cualquier momento estallaremos casi sin darnos cuenta, porque “la ira es como una piedra arrojada a un nido de avispas.

Muchas veces como la palabra rabia o ira nos parece muy fuerte y nos hace sentir mal, la disfrazamos por la pena, pues así en vez de reprochar nuestra actitud, nos podemos compadecer asumiendo el papel de víctima, cuando en vez de reconocer que el que está más herido es nuestro ego.

“La ira es una manifestación material que representa de manera general, la medida del fracaso de la naturaleza espiritual en la tarea de ganar el control sobre la naturaleza intelectual y física. Ella indica vuestra falta de amor fraternal tolerante y vuestra falta de respeto propio y auto control- La ira afecta la salud, envilece la mente y limita el instructor espiritual del alma del hombre” Jesús le dijo a sus apóstoles:”vosotros que habéis vivido conmigo, bien sabéis que el enfado y la ira no forman parte del establecimiento del reino del cielo en el corazón del hombre.”

Por eso, cuando nos demos cuenta que nos está costando demasiado el perdonar, hagamos silencio en nuestra alma, porque el enojo y la rabia solo se pueden cambiar desde el mundo interno, pues esas sensaciones no hacen mal así en forma genérica, sino que debemos convencernos que el no perdonar me hacen mal, en forma personal porque me desarmonizan y donde no hay armonía tampoco está Dios.

“La espiritualidad es el indicador de la propia cercanía a Dios y la medida de nuestra propia utilidad para con los semejantes:” pues “una de las características más sorprendentes de la vida religiosa, es esa paz dinámica y sublime, esa paz que trasciende toda comprensión humana, esa calma que simboliza la ausencia de la duda y la confusión”

Por eso la sanación interior total solo puede ocurrir, cuando perdonamos a aquellos que nos han herido, cuando le entregamos por completo al Señor nuestras heridas del pasado y junto a él somos capaces de orar por nuestros enemigos, como lo hizo Jesús

Después que le hayamos pedido a Dios que nos libere, después que le hayamos orado para que rompa todas las cadenas que nos han atado, después que Él haya limpiado todas nuestras heridas de las cosas que las infectaban, después que hayamos perdonado a todos los que nos hirieron; estaremos listos para pedirle a Jesús que sane nuestros recuerdos dolorosos.

Perdonar es un proceso complejo. Es algo que sólo nosotros mismos podemos hacer...Paradójicamente, al ofrecer nuestra buena voluntad al ofensor, encontramos el poder para sanarnos...Al ofrecer este regalo a la otra persona, nosotros también lo recibimos. Hay quien dijo: ¿quieres ser feliz un instante? Entonces ¡véngate! Pero si quieres ser feliz toda la vida ¡perdona!

Cuando un discípulo de Jesús le preguntó: "¿Maestro, cuántas veces he de perdonar a mi hermano? ¿Siete veces?" "Siete veces no, setenta veces siete", le contestó Jesús. Perdonar es un don de Dios. La oración sincera, procedente de un corazón limpio de pecado, ayuda a "desmantelar" la ofensa, a perdonar al que nos hirió.

La verdadera Ciencia coincide con el Evangelio. Estos son los pasos terapéuticos que los sicólogos recomiendan:

  1. Confrontar la rabia interior, la vergüenza, la herida. La persona puede estar deprimida sin saber por qué, hasta que descubre la causa, oculta por muchos años o sólo por horas.
  2. Reconocer la fuente de la herida, y descubrir el por qué.
  3. Elegir perdonar. Aunque haya base para la ira y la venganza, no se elige eso, sino perdonar. Y no tiene que ser sólo por motivos religiosos, sino también por instinto de conservación: le va a hacer bien psíquica y físicamente.
  4. Buscar una nueva forma de pensar sobre esa persona que nos ha hecho mal. Cuando lo hacemos, por lo general descubrimos que es un ser vulnerable, probablemente con heridas más profundas que las nuestras.

Cuando ponemos en práctica estos puntos nos liberarnos del dominio que la persona que nos ha herido, y que ejerce todavía sobre nosotros mediante nuestro odio. Perdonar libera la memoria y nos permite vivir en el presente, sin recurrencias constantes al pasado doloroso.

Todo insulto recibido puede convertirse en una nueva oportunidad de crecimiento interior, una gracia que nos envía Dios, porque al perdonar somos canales de Su misericordia. Si rabiamos por una ofensa, si planeamos vengarnos por un insulto, si el odio se aloja en nuestra alma, el adversario habrá ganado la batalla arrastrándonos al mal mayor, el pecado consciente

El Padre Nuestro Dios nos dice: “perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden'. Perdonar, es una decisión que deja en libertad nuestro corazón, y deja limpia toda herida, la amargura ya no reinará. Si nosotros queremos experimentar el perdón del Señor, debes primero perdonar.

Amar a quien nos ha ofendido desarma al adversario y puede incluso transformar un campo de batalla en un lugar de solidaria cooperación. Éste es un desafío que concierne a cada individuo, pero también a los países porque sólo cuando impere el Amor, el mundo será mejor y el reino de Dios se hará visible en gloria y majestad, porque como dice el Curso de los Milagros: el lugar más santo de todos los lugares de la tierra es aquél donde un viejo odio se ha convertido en un amor presente”

Yolanda Silva Solano

Gracias Issa

EL MIEDO A TENER MIEDO

Tenemos una cabeza y vivimos colgados viviendo solo en ella.


Pero en realidad quizás, si solo respiramos clavicularmente, es porque aun no somos capaces de liberarnos como humanidad, de ese peaje que impone el calor y el fuego, allá donde ahora estará fundamentalmente, en nuestras entrañas.


Y a nuestras ganas de los espacios abiertos, aun estará por superarse, el peaje que impondrá EL MIEDO. Que al día de hoy, es el que expide los títulos de ser un ser humano, con derecho a respirar en los espacios abiertos, donde aun no estamos. SÍ, con la cabeza. NO, con un pecho, que aun no sentimos e integramos. Por no permitirlo la tenaza de nuestro miedo, imponiéndonos una respiración clavicular.


¿ QUÉ podrá ser lo que haga, que algo que aun no habrá tocado la realidad exterior – el mundo de unas simples ideas - que en realidad, solo serán aun el vehículo para que nuestros calores todavía sin identificar, se expresasen fuera y entonces Sí, aterrizasen, sean tan esenciales como lo son, en el mundo en el que vivimos?


Cuando te encuentras con alguien paliducho y que te dice que sale poco y que su vida, es trabajo y a casa, día tras día , lo normal cuando le veas, es que le digas : SÁL , ABRE LAS VENTANAS DE TU VIDA, RESPIRA, INTÉGRATE CON EL EXTERIOR, VIVE, QUIERE,
EXPRESA, SIENTE……………..
Solo una sociedad , la del miedo, dominada aun por una mente, la del miedo, que solo respirará lo justo para seguir pensando, podría verse abocada a vivir como vivimos, atrincherados en un limbo mental. Donde cada día, el mundo del entretenimiento mental, cobrará una mayor importancia. Para conseguir, que ese ser humano que apenas respira, finalmente, no EXPLOTE.
Hablamos aquí de situar la Conciencia detrás del esfínter anal, para tratar de reconducir a esa mente del miedo y darle recorrido y vemos que en realidad, habrá una serie de factores, que impedirán que la vida en sus orígenes, cobre y empiece a coger recorrido hacia arriba.

- Cuando la sociedad nos dice : usted primero demuestre que vale, para que yo le dé el derecho a tener una vida y a llamarse una persona , no hay duda que ya estaremos metiendo una presión a alguien, al que ni siquiera se le habrá pedido permiso para venir a la vida, obligándole a encontrarse en un medio hostil. Donde a la que te descuides, alguien te habrá robado la cartera y un puesto de trabajo intercambiable de usar y tirar personas.

- Una realidad exterior de usar y tirar, obligará a ese ser humano a vivir escondido, por no estar aun emocionalmente preparado para soportar esa realidad exterior que él y las circunstancias exteriores primero crearán. Por esa agresividad exterior, del que aun estará obligado a vivir “ en los futuros por llegar a ser y que me reconozcan como una persona “.


- EL limbo mental : cuando yo creo en lo de abajo - en lo que aun no habrá empezado siquiera a salir de la imaginación para tener derecho a
respirar y ser libre - las condiciones propias de un infierno en vida, será lógico ya que en realidad aun estaremos hablando en términos MENTALES, que ese que aun no vive conectado con lo de fuera, se tenga que inventar un sitio aun dentro de su mente, donde “dejarse ir ”. Donde se pudiera refugiar aunque fuera momentáneamente, de pisar las llamas de ese infierno, en el que su materia estará aun obligada a vivir en lo cotidiano,
- Porque yo creo en lo de fuera, las condiciones de un mundo de usar y tirar, y dado que mis metas no irán más allá que defenderme, o ser el que manda, en ese mundo de estercolero y continuo reciclaje humano que yo primero creo, las condiciones que determinarán mi satus social, serán :


* CUÁNTO soy capaz de apretar para ser el más fuerte en ese mundo que aun no ha cogido vuelo y
* CÓMO consigo crear un mundo/limbo mental del “ dejarme ir ” donde poder respirar el aire irrespirable que primero contamino.
- La necesidad de ir a la Luna, a Marte, en realidad puesto que nada lo justificaría, a costa de dejar al 3r mundo desatendido como lo está actualmente, sería simplemente la excusa. Porque ese mundo planetario, representará esa ventana CLIMALIT, donde yo me creeré encontrar o vislumbrar el derecho a los espacios abiertos – en ese limbo mental que primero me creo, donde se impondrá encontrar espacios para dejarme ir y así “no encontrarme con mi propia violencia a la cara ”– y con ello, poder albergar al Saturno de turno, que primero incubaré dentro. Pero con el que no me trato ni por tanto integro.


¡DESPIERTA!


Cómo es arriba, es abajo.
Como es abajo, es arriba.
Ese ser humano, que no suelta el miedo, por si no llega a ganarse el título de persona, ya reflejaría en este esquema gráfico que estamos tratando de dibujar, a alguien apretando el esfínter anal y no abriéndose a ir en busca aun de los espacios abiertos. A los que uno tendría derecho, cuando uno llegase con la energía al pecho. Y esa nueva vivencia, ya uniera lo de dentro con lo de fuera. Pues el sentimiento actualizándose, EXIGIRÁ VIVIR integrado por dentro y con lo de fuera.


Esta relación del ser humano con el calor y con el primer elemento el fuego, serviría para ir intuyendo por qué el ser humano, mejor dicho SU MIEDO DE TENER MIEDO, no ha pasado aun de IMAGINAR LA VIDA. Y no aspirar todavía a lares más integradores por dentro y con lo de fuera donde ni se queme ni nos queme a los demás.
La respiración consciente, mientras ocurre, va a impedir que la imaginación funcione ( ¡ pruébalo ! ).
Y esa respiración más amplia, se actualizará soltando primero la respiración clavicular que el MIEDO IMPONDRÁ, para integrar con ello al resto del cuerpo, ya a la altura del pecho.
Veremos por tanto, cuando visualizamos a ese ser humano todavía luchando por sobrevivir en ese esfínter anal donde ahora estará viviendo, que en realidad, lo que habrá más arriba * la genitalidad, * emocionalidad y * sensualidad, serán solo, ese lujo imprescindible que yo crearé primero en unas imaginarias AZOTEAS, hechas a la medida, con las que nos daremos el derecho aun a estar vivos, en un mundo de muertos vivientes peleando entre sí “POR SOBREVIVIR” (?).


* SEXUALIDAD porque de ahí y apretando riñones y musculatura, sacaré la fuerza para llegar a ser potencialmente el más fuerte,
* EMOCIONALIDAD : Porque me garantizará ese mundo paralelo que me creo a la medida, en un mundo mental solo de bonito,
* SENSUALIDAD : porque gracias a ella, al menos disfrutaré de la media hora metafórica que tengo durante el día para el bocadillo, antes de irme a la cama. Y así recuperarme, para poder al día siguiente empezar de nuevo a tratar de que me den el diploma que me garantiza poder llamarme un ser humano.


¿ Tiene esto salida a nivel colectivo, o todo empieza por poner las cosas en orden a nivel individual y posteriormente, ir gradualmente reconduciendo al irracional que llevamos todos dentro y por los medios democráticos que nos hemos impuesto ?
Si mañana agarrásemos por los susodichos a los lobbies que nos quieren llevar a Marte con el mundo como está, es muy posible que no nos hicieran el menor caso o que no llegásemos siguiera a intentarlo.
Es a nivel individual, como empezar EFICAZMENTE, no idealistamente, a poner en orden a ese irracional potencial que todos llevamos dentro. Y que si no lo regulamos en origen, no será más que una víctima más de los calores que entre todos primero nos autogeneramos. Por la FALTA DE CALIDAD HUMANA de la vida en la que pretendemos vivir.
¡Recuerda! Vete sumando coherencia individual primero para que no ensucies durante el día, por la noche o en el fin de semana

( botellones), el mundo que te quieres encontrar limpio al día siguiente.
Desde el momento que nos situamos fuera de lo que sucede ( pues la conciencia global, como capacidad ya inherente, ya nos facultará espontáneamente a ello ) podemos empezar a construir visualmente y de una forma sencilla la vida.

A partir de lo desconocido, a partir del deseo y del temor, a partir de cómo esa primera parte de la vida, se moverá primero irracional e impulsivamente. Y como ese impulso, irá cogiendo espacio hacia arriba en el cuerpo humano. Viendo con ello, el discurrir de la oscuridad a la claridad, de lo irracional a la racionalidad de las ideas. Previo, a salir ya gracias a ellas a los espacios abiertos. Y donde esas ideas, habrán necesariamente de materializarse en hechos de todo tipo. Pues la Vida real, no entretiene la energía, sino que siempre sucederá en un mundo de hechos en cada momento presente.
Hemos hablado de que el miedo inicial en el ser humano desde que nace, y la necesidad de tener que ganarse el derecho a que primero la sociedad, te considere alguien válido como persona, ya mete en el cuerpo una primera razón de peso que obliga a mover el trasero. Pues si no lo mueves, alguien lo hará antes y te quitará el trabajo. Y si te descuidas, la cartera.


Decíamos que aun viviendo la persona en y desde la imaginación, para poder encontrar espacios a su miedo, se serviría de:
*La fuerza de sus genitales y del apretar de sus riñones para empujar y conseguir competir con los otros y con ello, ganarse el derecho a ser un ser humano más fuerte que los demás,
*Del emocionarse con las cosas sugerentes, para movilizar inicialmente esa fuerza hacia algún sitio y,
*De la sensualidad, para entretenerse a la hora del bocadillo en esta cadena de montaje que supone el sistema capitalista, mientras aun no tienes el honor de que “la sociedad en abstracto” te certifique ser “alguien”.
Este movimiento de la energía dando vueltas sin fin entre el esfínter anal y el ombligo, encendería el fuego, utilizaría este fuego y acabaría calmándolo,echando comida y bebida encima.
Solo a partir de que se movilizase la respiración consciente y la persona soltando la respiración clavicular, empezase a integrar conscientemente el cuerpo con la inspiración y la expiración, se saldría de esa primera prisión círculo vicioso. Ya que ese movimiento voluntariamente iniciado, supondría con la inspiración, integrar en el pecho, el calor previo del miedo y la emoción aun errática. E integrando posteriormente a la mente también desde el pecho, servirse de una sola idea de la mente en cada momento, para que todo eso se canalizara hacia fuera. Integrándose entonces el calor y el movimiento inicial, con la fuerza más grande que en el exterior, estaría aunque nos quedáramos nosotros ese día dormidos, moviendo ya toda la vida como un bloque.


Parece como si todo el cuerpo físico, estuviera construido para que viéramos pasar la energía
(1) del esfínter
(2) a los genitales (sexualidad),
(3) a la tripa (emocionalidad/sensualidad),
(4) al pecho (sentimiento),
(5) y sirviéndose de la mente (una idea),
(6) llegar al exterior finalmente y con ello, o como el final de todo el proceso,
(7) transformar ese exterior inteligentemente como un todo.
Eso justificaría la razón de ser del AMOR, reconduciendo integradamente a un universo creciendo, cuando todo empezase desde el origen a funcionar como una unidad. Porque ese movimiento integrador, daría su razón de ser a la oscuridad, como ese hueco desde el que todo se vería emergiendo hacia arriba unido (el éter sería esa fuerza ahormadora de iniciales fuerzas opuestas, que surgirían mientras el miedo del que estamos hablando, fuera visto y reconducido).


Todo esto se ve sencillo de comprender y no presentaría dificultades para entender que desde el ombligo, lo suyo, sería que la energía siguiera un discurrir, pasando primero necesariamente por el pecho. Por esa función que la respiración consciente y el pecho, iban a producir integrando mente y emoción. Y poniendo a ambas al servicio y como criados del sentimiento, que a la vez, sería la tarjeta de visita de eso que llamaríamos el AMOR.
A mayor temor y mayores prisas o a mayor impulso, mayores posibilidades de que el listo de la clase, tratase de puentear al pecho y servirse de una idea, la suya solo, para irse al baile por su cuenta. Olvidándose de pasar por el pecho y llevar a todos los que formaran ese cuerpo, integrados a esa idea.

El falso testigo y el falso silencio.
Mira tú por donde, empieza de repente, ese que se ha ido un día solo de discoteca, a darse cuenta de que lo de puentear al pecho y funcionar por libre, funciona. Y que bastará que aprovechando esta experiencia que él acaba de conocer, al tener que verse viviendo por libre y solo en su oscuridad mental – donde habrá cantado y sentido el placer de esa ranchera que dice: “soy el rey, soy el rey de un mundo vacío” para poder volver a intentarlo al día siguiente.
A medida que se van creando los espacios físicos que creará en su imaginación, irá apareciendo un falso testigo, que le dará una momentánea realidad mental, desde un limbo hecho a medida. Que ya acompañará a ese impulsivo, en sus correrías nocturnas desintegradas. Y que pretenderá empujar más y más que nadie, en beneficio propio cada día. Y olvidarse con ello intencionadamente, de que los demás, se beneficien de su tirón, utilizándoles como palanca. Y así poder ir más lejos en sus viajes y correrías, ahora ya interesadas.
Si la oscuridad es el hueco ahormador de todo lo que sucederá después, el silencio es el hueco donde cabe todo el ruido. Ruido al que se le tendrá controlado, a medida que uno hace un Máster en ser el rey de los silencios.


Cuando tú estás en el banco negociando un crédito o una hipoteca, o simplemente estás con un cliente y tu fábrica está sin pedidos, el falso testigo, que ya se ha matriculado en los falsos silencios interesados que PUENTEARÁN A LA ENERGÍA Y AL PECHO, UNIENDO EMOCIÓN Y CABEZA, sin llevar el sello de lo de TODOS- que será una pegatina que impondrá el pecho para dar el OK a todo lo que sale- empiezas a descubrir que o te matriculas tú también en lo de los falsos silencios, o te la han colado para 25/40 años.

FIN. Lo demás exige que en la práctica, veamos que vamos a hacer con ese que todos llevamos dentro y que apropiándose del falso testigo y del falso silencio, tiene a ¾ partes del mundo de los nervios.

Comparte, para ser el que imparta el Máster a los falsos reyes de un silencio interesado.

por AGUSTIN FERNANDEZ DEL CASTILLO SUARDIAZ


energiasfemeninas.ning.com

EL REINO DE DIOS QUE ESTÁ DENTRO DE VOSOTROS.

“Habiéndole preguntado los fariseos cuándo llegaría el Reino de Dios, les respondió: “El Reino de Dios no vendrá con observación, ni se dirá: “Vedlo aquí o allá, porque, mirad, el Reino de Dios está dentro de vosotros”.

(Lucas 17:21-21).

Jesús se dirige en estos términos al ser humano en su aspecto de eterno buscador de la felicidad perdurable y de la liberación de todo sufrimiento: “El reino de Dios –el reino de la eterna, inmutable, siempre renovada y gozosa Conciencia Cósmica- está dentro de ti. Contempla tu alma como un reflejo del Espíritu Inmortal y descubrirás que tu Ser abarca el imperio infinito de amor divino, sabiduría divina y bienaventuranza divina que está presente en cada partícula de la creación vibratoria, así como en el Absoluto Trascendental no vibratorio”.

Podría afirmarse que las enseñanzas de Jesús acerca del reino de Dios- a veces en lenguaje directo y a veces en forma de parábolas plenas de significado metafísico- son el núcleo del mensaje completo que él impartió. El Evangelio deja constancia de que, en el comienzo mismo de su ministerio público, “marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva del Reino de Dios”. Su exhortación a “buscar primero el Reino de Dios” constituye el tema central de su Sermón del Monte. La única oración que –según se sabe- dio a sus discípulos eleva una súplica a Dios: “Venga tu Reino”. Una y otra vez se refirió al reino del Padre Celestial y al método para alcanzarlo:

“El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios”.

“Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y no podrán”.

“Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo”. Y como Moisés elevó la serpiente en el desierto, asi tiene que ser elevado el Hijo del hombre”.

“Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna”.

“Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto”.

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”.

Tomadas en conjunto, estas y otras declaraciones de Jesús referidas al reino de Dios permiten comprender de modo más amplio la sencilla afirmación, expresada en estos versículos, acerca de que el reino de Dios no podrá hallarse mediante la “observación”- la utilización de los sentidos de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto sintonizados con la materia- sino por medio del recogimiento interior de la conciencia con el fin de percibir la Divina Realidad “dentro de vosotros”.

“El Reino de Dios no llega en respuesta a la observación sensorial, ni puede ser hallado por quienes dicen: “Mira, está aquí o allá, en algún lugar entre las nubes”. Concéntrate, más bien, en tu interior y hallarás la esfera de la conciencia de Dios oculta detrás de la conciencia material”.

Mucha gente supone que el cielo es un lugar físico, un remoto punto del espacio situado por encima de la atmósfera o más allá de las estrellas. Otros interpretan las afirmaciones de Jesús acerca del advenimiento del Reino de Dios como una referencia a la llegada un Mesías que establecerá y gobernará un reino divino en la tierra. De hecho, el reino de Dios y el reino de los cielos constan, respectivamente, de las infinitudes trascendentales de la Conciencia Cósmica y de los celestiales reinos causal y astral de la creación vibratoria, los cuales son mucho más sutiles y están más armonizados con la voluntad de Dios que las vibraciones físicas cuyo agrupamiento da lugar a los planetas, al aire y al ambiente terrenal.

Los objetos materiales que conocemos en forma de sensaciones de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto son el producto de la interacción de fuerzas que se originan y existen más allá de la capacidad de observación de la conciencia humana. El origen primigenio de todos los objetos y vibraciones materiales se encuentra en la Conciencia Cósmica. La materia es energía física condensada, la energía física es energía astral condensada, y ésta, a su vez, es la fuerza condensada del pensamiento original de Dios. Por consiguiente, la Conciencia Cósmica se halla oculta tanto en el interior como más allá de las capas constituidas por la materia, la energía física, la energía astral y el pensamiento o conciencia.

Lo mismo que ocurre en el macrocosmos sucede también en el microcosmos del cuerpo humano: la Conciencia Cósmica, cuyo rasgo característico es el gozo siempre renovado y la inmortalidad, es la que ha creado la conciencia humana y, por lo tanto, se encuentra dentro de ella. Cada alma fue concebida a partir de la infinita Conciencia Cósmica; estas ideaciones individuales del pensamiento de Dios fueron revestidas con otras dos cubiertas de manifestación externa, mediante la condensación de las fuerzas magnéticas causales propias de la conciencia, a fin de engendrar el cuerpo astral de energía vital luminosa y el cuerpo mortal de carne y hueso.

Así pues, el Reino de Dios no está separado del reino de la materia, sino que se halla tanto en su interior- lo impregna sutilmente, dado que es su origen y sostén- como fuera de él, en las mansiones infinitas del Padre, más allá del limitado cosmos físico.

Por eso, Jesús señaló que es en vano buscar el Cielo con la conciencia enfocada en las vibraciones materiales e identificada con las sensaciones y placeres corporales y las comodidades terrenales. En el reino de la materia y de la conciencia corporal, el ser humano padece enfermedades y sufrimiento físico y mental; si, por el contrario, dirige su atención hacia el reino interior, halla al Confortador, el Espíritu Santo o Vibración Cósmica de OM, manifestado en los sutiles centros cerebroespinales de la conciencia espiritual. Dejarse llevar por la corriente de la conciencia material que fluye hacia el exterior implica ser arrastrado inexorablemente hacia el Hades del reino de Satanás, la esfera de los apegos y limitaciones terrenales del cuerpo mortal; en cambio, meditar en OM para seguir la corriente de la conciencia que fluye hacia el interior es alcanzar el bienaventurado reino de Dios que se encuentra más allá del opaco obstáculo del cuerpo físico.

La comunión con el Santo Confortador brinda la sintonía con la Conciencia Crística que mora en el cuerpo como el alma siempre perfecta. Al comulgar aún más profundamente con la Conciencia Cristica, se llega a experimentar la unidad del alma con Espíritu omnipresente: el pequeño Ser se expande hasta alcanzar la magnitud de su Ser infinito y abarca así el ilimitado reino divino de la Dicha siempre existente, siempre consciente y eternamente renovada.

El Reino de Dios aguarda ser descubierto por aquellas almas que, hallándose confinadas en el cuerpo, ahondan en la meditación para trascender la conciencia humana y alcanzar los estados sucesivamente más elevados de la supraconciencia, la Conciencia Crística y la Conciencia Cósmica. Quienes meditan con profundidad, concentrándose intensamente en el silencio interior (el estado en que los pensamientos se encuentras neutralizados), retiran su mente de los objetos materiales percibidos a través de a vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto – es decir, de toda sensación corporal e inquietud mental perturbadora-. En esa concentrada quietud interior, descubren un inefable sentimiento de paz. La paz es la primera vislumbre del reino interior de Dios.

Los devotos que pueden lograr a voluntad ese recogimiento interior de lamente y concentrarse por completo en el sentimiento de paz resultante lograrán con toda certeza entrar al reino de la conciencia de Dios.

Esta percepción se transforma poco a poco en omnipresencia, omnisciencia, dicha siempre renovada y visiones de los reinos de luz eterna por los cuales se desplazan, en el seno de Dios, todas las almas liberadas, materializándose y desmaterializándose a voluntad. Nadie puede entrar en ese reino de la Conciencia Cósmica a no ser que sea capaz de penetrar en su conciencia hasta lo más profundo de su ser, a través de los portales de la concentración y meditación fervientes. Por ese motivo, Jesús afirmó de manera inequívoca: “El Reino de Dios está dentro de vosotros”, es decir, en los estados trascendentes de las percepciones del alma.

Existe una bella concordancia entre las enseñanzas de Jesucristo relativas a entrar en el “Reino de Dios que está dentro de vosotros” y las enseñanzas del yoga expuestas en el Bhagavad Guita por el Señor Krishna acerca de devolverle al Rey Alma –el reflejo de Dios en el ser humano- su justa potestad sobre el reino corporal y su plena realización de los celestiales estados de conciencia espiritual. Una vez que el hombre se ha establecido en ese reino interior de conciencia divina, la ya despierta percepción intuitiva del alma rasga los velos de la materia, de la energía vital y de la conciencia, dejando al descubierto la esencia de Dios que se encuentra presente en el corazón de todas las cosas.

“El reside en el mundo, y todo lo envuelve por doquier; sus manos y pies están presentes en todas partes, al igual que sus ojos, oídos, bocas y cabezas; resplandece en todas las facultades sensorias y, sin embargo, trasciende los sentidos; permanece desapegado de la creación y, no obstante, es el Fundamento de todo; está libre de todas las gunas (modalidades de la naturaleza) y, sin embargo, disfruta de todas ellas.

“Está dentro y fuera de todo cuanto existe –animado e inanimado-, es cercano y a la vez lejano; es imperceptible por ser tan sutil.

“El, el Indivisible, se manifiesta en forma de incontables seres; El los conserva y los destruye, y de nuevo los crea.

“La Luz de todas las Luces, que trasciende la oscuridad, el Conocimiento mismo, Aquello que ha de saberse y la Meta de toda sapiencia, El mora en el corazón de todos” (Bhagavad Guita XIII: 13-17)

El Raja Yoga, el camino regio de la unión con Dios, es la ciencia de la auténtica realización del reino de Dios que está dentro de cada ser. Gracias a la práctica de las sagradas técnicas yóguicas de recogimiento interior recibidas de un verdadero gurú durante la iniciación, es posible hallar dicho reino mediante el despertar de los centros astrales y causales de fuerza vital y conciencia que se encuentran en la espina dorsal y el cerebro, y que son las puertas de acceso a las regiones celestiales de conciencia trascendente. Quien logra despertar dichos centros conoce al Dios omnipresente, tanto en su Naturaleza Infinita como en la pureza de su propia alma e incluso bajo el manto ilusorio de las mutables formas y fuerzas de la materia.

Patanjali, el más destacado de los antiguos exponentes del Raja Yoga en la India, formuló los ocho pasos que han de seguirse para ascender al reino de Dios que se encuentra dentro del propio ser.

1.- Yama, la conducta moral: evitar el daño a los demás y la falsedad y el hurto y la inmoderación y la codicia.

2.- Niyama: la pureza de cuerpo y mente, el contentamiento en toda circunstancia, la introspección (contemplación) y la devoción a Dios. Estos dos primeros pasos conducen al autocontrol y a la calma mental.

3.- Asana: la disciplina del cuerpo, de modo que pueda adoptar y mantener la postura correcta para la meditación sin fatiga ni inquietud física o mental.

4.- Pranayama: la práctica de técnicas de control de la fuerza vital que calman el corazón y el aliento y eliminan de la mente las distracciones sensoriales.

5.- Pratyahara: el poder de recoger la mente en el interior y aquietarla por completo, lo cual es resultado de retirar la mente de los sentidos.

6.- Dharana: el poder de utilizar la mente interiorizada para concentrarse totalmente en Dios en alguno de los aspectos a través de los cuales El se revela ante la percepción interna del devoto.

7.- Diana: la meditación (cuya profundidad se ha acrecentado por la intensidad de la concentración, dharana) que permite concebir la vastedad de Dios y de sus atributos tal como se manifiestan en la expansión ilimitada de la Conciencia Cósmica.

8.- Samadhi, la unión con Dios: la realización total de la unidad del alma con el Espíritu.

Todos los devotos pueden hallar la puerta que conduce al reino de Dios a través de la concentración en el ojo espiritual, que es el centro de la Conciencia Crística, ubicado a nivel del entrecejo. La meditación profunda y prolongada, tal como la enseña un verdadero gurú, le permite al devoto dejar gradualmente de enfocar la atención en el cuerpo material para hacerlo en el cuerpo astral y, mediante las facultades de percepción astral que han despertado, intuir estados cada vez más profundos de conciencia hasta alcanzar la unidad con la Fuente misma de la conciencia. Al entrar por la puerta del ojo espiritual, deja atrás todo apego a la materia y al cuerpo fisico y accede a las infinitudes interiores del reino de Dios.

Los tejidos del cuerpo físico están constituidos por células; el tejido del cuerpo astral se compone de vitatrones- unidades inteligentes de luz o energia vital-. Cuando el ser humano se encuentra en el estado de apego al cuerpo, caracterizado por la tensión o contracción de la energía vital que se transforma en los componentes atómicos, los vitatrones del cuerpo astral se compactan y permanecen confinados a causa de la identificación con la forma física. A través de la relajación metafísica, la estructura vitatrónica comienza a expandirse: las ataduras de la carne, que mantienen sujeta la identidad, se sueltan.

Por medio de la meditación cada vez más profunda, el cuerpo astral de energía se expande y supera los límites del cuerpo físico. Dado que el cuerpo vitatrónico pertenece a una esfera de existencia que no está sometida a la restricción ilusoria del mundo físico tridimensional, tiene la capacidad de unificarse con la Energía Cósmica que impregna el universo entero. Dios en su aspecto de Espíritu Santo (la Vibración Sagrada) es la Luz de la Energía Cósmica; el hombre, hecho a imagen de Dios, está compuesto de dicha luz. Somos esa Luz que se ha compactado y, asimismo, somos esa Luz de nuestro Ser Universal.

Como primer paso para entrar en el reino de Dios, el devoto debe sentarse quieto en la postura correcta de meditación, con la espina dorsal erguida, y tensar y relajar el cuerpo, ya que la relajación libera la conciencia de su confinamiento en los músculos. El yogui comienza con la práctica apropiada de la respiración profunda: inhalando y tensando todo el cuerpo, exhalando y relajando; este procedimiento lo repite varias veces. Con cada exhalación debe desecharse todo movimiento y tensión de los músculos, hasta alcanzar un estado de quietud corporal. Después, mediante la práctica de técnicas de concentración, se elimina la inquietud mental. En el estado de perfecta quietud del cuerpo y de la mente, el yogui disfruta la paz inefable conferida por la presencia del alma. En el templo del cuerpo reside la vida; en el templo de la mente, la luz; en el templo del alma, la paz. Cuanto más profundamente se adentre en el alma, mayor será la paz que sienta: ese estado es la supraconsciencia. Cuando por medio de la meditación más profunda el devoto amplía su percepción de la paz, y siente que su conciencia se expande junto con esa paz por el universo entero y que todos los seres así como toda la creación se encuentran inmersos en ella, está entrando entonces en la Conciencia Cósmica. Siente esa paz por doquier- en las flores, en cada ser humano, en la atmósfera-. Ve que la tierra y la totalidad de los mundos flotan como burbujas en ese océano de paz.

La paz interior que primero experimento el devoto en la meditación es su propia alma; la inmensa paz que siente cuando profundiza aún más es Dios. El devoto que experimenta la unidad con todas las cosas ha establecido a Dios en el templo de su infinita percepción interior.

En el templo del silencio,

En el templo de la paz,

Te encontraré, te sentiré, te amaré.

Y al altar de mi paz Tú vendrás.

En el templo del samadhi,

En el templo de la dicha,

Te encontraré, te sentiré, te amaré.

Y al altar de mi dicha Tu vendrás.

Al disiparse los pensamientos inquietos, la mente se convierte de inmediato en un sagrado templo de paz. Dios insinúa su presencia en el templo del silencio y luego en el templo de la paz. El devoto le conoce primero como la paz que fluye de aquel estado mental en que todos los pensamientos se han transformado en sentimiento intuitivo puro; con el amor de su corazón, conmueve al Señor y le siente como gozo; su amor puro persuade a Dios para que se manifieste en el altar de su percepción de la paz. A medida que avanza, el devoto es consciente de Dios no sólo en la meditación, sino que le mantiene en todo momento en el altar de paz de su corazón.

En el templo del samadhi – la unidad con esa paz que constituye la primera manifestación de Dios en la meditación-, el devoto descubre un estado de dicha eternamente renovada, un gozo que jamás se extingue. La dicha es un estado mucho más profundo que la paz. Así como una persona muda que bebiera néctar se llenaría de deleite con su ambrosíaco sabor aunque no pudiera describirlo con palabras, así también el éxtasis de la dicha que se percibe en el templo del samadhi lleva a quien lo experimenta a un estado de callada elocuencia. Sólo ese gozo puede satisfacer el innato anhelo del corazón humano. Por medio de la paciente y persistente meditación, día tras día y año tras año, el devoto reclama amorosamente de su Señor: “¡Ven a mí como gozo en la unión del samadhi y permanece por siempre en mi corazón, en el altar de la dicha!”. Cuando en nuestro corazón, y en armonía con los corazones de todos aquellos que aman a Dios en el templo interior del silencio y de la dicha, nos regocijamos en el gozo de nuestro único Bienamado, ese gozo unificado crea un vasto altar de Dios.

Le atañe al hombre como alma practicar ese silencio interior y encontrar a Dios ahora. Mientras emplea sus sentidos en el cumplimiento de las exigencias de la vida diaria, el devoto conserva dentro de su conciencia este pensamiento: “Estoy sentado en el trono de paz del silencio interior”. En medio de la actividad, permanece en un estado de recogimiento interno: “Soy el dios del silencio sentado en el trono de cada acción”. Su ecuanimidad no se ve afectada por sentimientos ingobernables: “Soy el príncipe del silencio sentado en el trono del equilibrio”. Su verdadero Ser, en perfecta armonía con la eternidad, en la vida y en la muerte, expresa con júbilo: “Soy el soberano de la inmortalidad que reina en el trono del silencio. La destrucción del cuerpo, las ofensas del engaño infligidas al alma, los imperativos de la inquietud y las tribulaciones de la vida no son más que dramas que estoy representando y contemplando como un divino entretenimiento. Tal vez actúe por cierto tiempo, pero siempre, desde el refugio de mi silencio interior, observo con el calmado gozo de la inmortalidad el desarrollo del guión de la vida”.

Si durante la práctica de la meditación el devoto llama una y otra vez a las puertas del silencio, Dios responderá: “Entra. Te hablé en susurro a través de todos los disfraces de la naturaleza y ahora te digo: soy el Gozo, la Fuente viviente del Gozo. Báñate en mis aguas- lava con esas aguas tus hábitos y purifícate de todo temor-. Forjé un bello sueño para ti; mas, hijo mío, hiciste de él una pesadilla”. Dios no desea que sus hijos continúen siendo hijos pródigos, sino que representen sus papeles en la vida como inmortales, a fin de que al abandonar el escenario de esta tierra pueden decir: “Padre, fue un hermoso espectáculo, pero ahora estoy listo para regresar a mi Hogar”.

Es un pecado contra la naturaleza divina del alma pensar que no existe la posibilidad de ser feliz, y abandonar toda esperanza de hallar la paz; hay que desenmascarar estos pensamientos, considerándolos como errores psicológicos que se originan cuando Satanás interfiere en la mente humana. La felicidad y la paz infinitas están siempre al alcance de la mano, justo detrás de la cortina de ignorancia del hombre. ¿Cómo sería posible que le fuera vedado por siempre a un ser humano el acceso al reino de Dios, si ese divino reino se halla precisamente dentro de él? Lo único que debe hacer es darle la espalda a la oscuridad del mal y seguir la luz de la bondad.

La felicidad se encuentra tan próxima a nosotros como nuestro propio Ser; no se trata siquiera de alcanzarla, sino sólo de levantar el velo de la ignorancia que envuelve al alma. La palabra misma “alcanzar” implica algo que uno desea pero que no posee, lo cual es un error metafísico. La dicha es el divino e irrevocable derecho de nacimiento de cada alma. Rasga ese velo que se interpone entre tú y Dios, y experimentarás de inmediato el contacto con la suprema felicidad. El Espíritu es felicidad. El alma es el reflejo puro del Espíritu. El ser humano apegado al cuerpo no puede percibir esta verdad, porque su conciencia está distorsionada: el lago de su mente se agita sin cesar por la invasión de pensamientos y emociones. La meditación aquieta las olas del sentimiento (chitta), de modo que la imagen de Dios como alma gozosa puede reflejarse con claridad en su interior.

La mayoría de los principiantes en el sendero que conduce hacia el divino reino interior comprueban que al meditar son presa de la inquietud. Esa es la guarida de Satanás. El devoto debe escapar por medio de la devoción y de la perseverancia en la práctica del yoga. “Toda vez que la voluble e inquieta mente se extravíe –cualquiera que sea la razón- debe el yogui retirarla de las distracciones y volverla a poner bajo el exclusivo control del Ser. Sin duda alguna, la mente es voluble y ardua de gobernar, pero a través de la práctica del yoga y el desapasionamiento, ¡oh, Arjona!, la mente puede controlarse, a pesar de todo. Esta es mi promesa: aunque para el hombre indisciplinado la meta del yoga es difícil de alcanzar, aquel que se domine a sí mismo, esforzándose mediante los métodos apropiados, la logrará”.

Es preciso desarrollar el hábito de mantenerse interiormente en la calmada presencia de Dios, a fin de conservar ese estado mental de manera constante, noche y día. El esfuerzo vale la pena, ya que vivir en la conciencia de Dios es terminar con la esclavitud de la enfermedad, del sufrimiento y del temor. Permanece, simplemente, en la compañía de Dios; esa es la única finalidad de la vida. Si uno toma la resolución de no irse a dormir por la noche hasta haber meditado y haber sentido la Divina Presencia, descubrirá en su vida una felicidad que supera toda expectativa. Es necesario hacer el esfuerzo, pero ese esfuerzo nos convierte en reyes sentados en el trono del reino de la paz y del gozo. El tiempo que emplea el hombre en la búsqueda de objetos materiales ajenos a su verdadero Ser es un derroche de las valiosas oportunidades que posee de conocer a Dios. Te digo esto desde el fondo de mi alma: bienaventurado aquel que toma la determinación de no descansar jamás hasta encontrar a Dios.

Experimentar una felicidad interior que perdura sin estar condicionada por influencias externas es prueba evidente de que Dios ha respondido con su presencia. El único modo de avanzar hacia la comunión divina es meditar con regularidad y con profunda concentración y devoción. La meditación de cada día debe ser más profunda que la del día anterior. El devoto que convierte la búsqueda divina en un asunto de primordial importancia hallará eterna seguridad en el reino de Dios; ni el más leve asomo de preocupación o de aflicción puede cruzar el umbral de este santuario de silencio donde a nada se le permite entrar, salvo al bienaventurado y amoroso Padre-madre Dios.

Aquel que haya dentro de sí el “amparo del Altísimo” permanece envuelto en la felicidad suprema y la seguridad divina. Ya sea que se encuentre rodeado de amigos, o esté durmiendo o trabajando, reserva ese sitio exclusivamente para Dios. Con la conciencia centrada en el Señor, ve descorrerse de súbito los velos concéntricos de maya; henchido de gozo, el devoto comprueba que Dios juega con él al escondite en los capullos de las flores; ve que las estrellas brillan con Luz aún más resplandeciente y que el cielo sonríe con la inmensidad del Infinito. Cuando sus ojos se hallan espiritualmente abiertos, el devoto contempla que los ojos del Infinito le observan a través de todas las miradas. En el fondo de todos los amores humanos, siente el supremo amor de Dios. ¡Cuán maravillosa se torna la existencia cuando todos los disfraces de Dios quedan a un lado y el devoto se encuentra cara a cara con el Infinito, en la bienaventurada unidad de la comunión divina!

Permanece por siempre embriagado con el Ser Divino y permite que la ola de tu conciencia repose en todo momento en el seno del Océano Eterno. Cuando uno patalea y chapotea en el agua, no es muy consciente del océano, sino más bien del esfuerzo que está realizando. Por el contrario, cuando uno se entrega y se relaja, el cuerpo flota y, en tal estado, siente que el mar entero lo acaricia. Ese es el modo en que el devoto que se halla en calma percibe a Dios: siente que el universo entero de la Divina Felicidad se mece suavemente bajo su conciencia.

El Reino de Dios está dentro de ti; El está dentro de ti. En el fondo de tus percepciones, de tus pensamientos, de tus sentimientos, justo allí se encuentra El. Cada partícula de alimento que ingieres y cada soplo de aire que inhalas es Dios. No vives gracias a los alimentos ni al oxígeno, sino gracias a la Palabra Cósmica de Dios. Todos los poderes que utilizas, ya sean mentales o de acción, los has recibido de Dios. Piensa en El todo el tiempo-antes de actuar, mientras llevas a cabo tus actividades y una vez que las hayas finalizado-. Al cumplir con tus responsabilidades hacia los demás, recuerda sobre todas las cosas tu deber hacia Dios, sin cuyo poder delegado en ti no te sería posible cumplir con responsabilidad alguna. Percíbele oculto en los sentidos de la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Siente su energía en los brazos, las piernas y los piés. Siéntele como vitalidad en cada exhalación o inhalación. Siente su poder en tu voluntad, su sabiduría en tu cerebro, su amor en tu corazón. Dondequiera que percibas conscientemente la presencia de Dios, se desvanecerá la ignorancia mortal.

Aquellos que son sabios jamás pasan por alto su diaria cita con Dios en la meditación. Establecer contacto con El se convierte en la apasionada meta de su existencia. Todos los que perseveren con tal clase de sinceridad entrarán en el reino de Dios en esta vida. Quien mora en ese reino es libre por toda la eternidad.

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“Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá”.

Mateo 7:7-8


Paramahansa Yogananda

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ACTIVEN SUS SUEÑOS- AA URIEL- JENNIFER HOFFMAN

Activen Sus Sueños ~ AA Uriel canalizado por Jennifer Hoffman
Para activar esa energía en la dirección deseada, permitan que la activación fluya desde su yo.




Saben que todo es una ilusión; de hecho, toda la vida es una ilusión que no es más que una manifestación energética en una vibración específica. No hay nada en la tercera dimensión que sea real, excepto su percepción de ella. No hay nada en la tercera dimensión que sea permanente, a menos que ustedes mantengan un espacio energético para la manifestación continua de esa realidad. Tener la esperanza de un futuro mejor es el punto de partida que debe ser seguido por la activación de éste como un nuevo paradigma para el momento siguiente. Soñar un nuevo sueño para su mundo y activarlo con sus pensamientos, creencias y acciones.

Gracias Margarita López!!!

Activen Sus Sueños
Mensaje del Arcángel Uriel canalizado por Jennifer Hoffman
26 de Febrero de 2012

Traducción: Margarita López
Edición: El Manantial del Caduceo

http://www.manantialcaduceo.com.ar/libros.htm


¿Están listos para hacer sus sueños realidad? Saben que todo es una ilusión; de hecho, toda la vida es una ilusión que no es más que una manifestación energética en una vibración específica. No hay nada en la tercera dimensión que sea real, excepto su percepción de ella. No hay nada en la tercera dimensión que sea permanente, a menos que ustedes mantengan un espacio energético para la manifestación continua de esa realidad. Tener la esperanza de un futuro mejor es el punto de partida que debe ser seguido por la activación de éste como un nuevo paradigma para el momento siguiente. Soñar un nuevo sueño para su mundo y activarlo con sus pensamientos, creencias y acciones.

La activación es más que movimiento físico, aunque desde su perspectiva humana, ustedes ven la actividad como algo que hacen con su cuerpo físico. La activación, sin los ajustes energéticos apropiados, simplemente mueve la energía en la misma dirección. Es fácil querer actuar para activar sus sueños, pero para pasar a ellos con gracia y facilidad, los otros niveles de activación deben implementarse, y esto va a cambiar su realidad dramáticamente y muy rápido. Estos son tiempos de manifestación instantánea, pero para activar esa energía en la dirección deseada, permitan que la activación fluya desde su yo interior hacia su realidad externa.

Hay muchos niveles de activación, comenzando con el reconocimiento, luego pasar a la aceptación, alineación y acción. Reconocer la verdad de su realidad actual, asumir su creación, tomar responsabilidad por su uso del poder. Esto les permite aceptar, sin juicios, el espacio energético en el que están en este momento. Vean dónde están alineados, qué verdades se han permitido mantener, con qué energías han estado creando, mediante sus creencias y pensamientos, que crearon esta realidad. Luego, con intención consciente y deliberada, activen su nuevo paradigma para crear el espacio energético para su realidad y actúen en la dirección que sean guiados a seguir.

Cuando permiten que la acción sea su primer paso en la activación, no están alineados energéticamente con lo que quieren manifestar y no puede ser diferente de lo que ya conocen como su realidad. Las creencias y pensamientos mueven energía, y pueden estar estableciendo inconscientemente la energía para su intención, o estar conscientemente alineados con ella. Activen sus sueños siguiendo el proceso de activación y al mantener la conciencia de sus sueños y alinearse con las energías necesarias para manifestarlos, van a crear el espacio energético que les permita convertirse en su realidad.


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Gracias Alexisa