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viernes, 4 de mayo de 2012

EL SUPREMO DEBER DEL GUERRERO ESPIRITUAL


Cuando algo en la vida no te salga bien, dite a ti mismo: Pero, si sólo estoy jugando>>.

La vida es un juego, un juego Sagrado, un juego supremo. Hay que seguir jugando, entonces no habrá preocupación, no habrá ansiedad, no habrá mal humor, seguirá el juego, seguiremos jugando permanentemente, el juego continuará indefinidamente. La vida es un juego. Dios está jugando. Al jugar te conectas con los Dioses.

Otro aspecto fundamental es el deber de ser solidarios. No hay crecimiento interior, por muy individual que sea el trabajo interior, y en el fondo lo es, sin solidaridad. Tenemos al mismo tiempo que cumplir el Sagrado deber de ser inmensamente fraternos, básicamente fraternos, solidarios. Sería inconcebible la existencia de una persona que se considerara espiritual y que no tuviera una actitud de solidaridad con la Tierra,solidaridad con la selva, solidaridad con los niños, solidaridad con los explotados. Solidaridad a todos los niveles. Sólo de esa manera comenzaremos a sincronizar la energía de este tiempo, sólo de esta manera lograremos alegrar a nuestra madre Tierra, la Pachamama, sólo de esta manera seremos capaces de ser seres vistiéndose de alas en búsqueda de ese otro lugar que se nos está preparando y al cual por afinidad, por resonancia vibratoria, tenemos el deber de prepararnos.
Tenemos también el deber de ser poderosamente espontáneos en el ejercicio de nuestra libertad, tenemos el deber de ser indígenas, es decir salvajes, locos, libres, silvestres. Nosotros vamos a continuar siendo indígenas.

A pesar de todo, no vamos a privarnos de esta oportunidad, no vamos a lamentarnos de tener un vestuario tan increíblemente maravilloso y al mismo tiempo tan controvertido, porque ser indígena, en muchos lugares, resulta ser un proceso mortal. De entrada te marginan. Menos mal, entonces siempre puedes valorar más el tiempo, porque te están cuidando, y té impiden estar en algunos sitios donde no vale la pena estar.

Tenemos el deber, y también esto es fundamental, de ser silenciosos, el silencio como el contexto en el cual podemos contactarnos con lo superior. El silencio como esa cascada de luz purificadora que nos penetra, que nos purifica. que nos transforma, que nos transporta, que nos devuelve las alas, que nos permite volar.
Tenemos el deber de vestirnos de luz, entonces la oscuridad jamás parecerá muy oscura, la noche será un océano transparente, multicolor, multidimensional. Es simplemente una invitación a vestirnos de luz.
Tenemos el deber de compartir. Compartir porque todo es nuestro, pero nada es nuestro. Porque es nuestro aquello que estamos usando. mientras lo estamos usando.

¡Cuán hermoso es compartir! ¡Cuanto más alimenta ese pan que se ha partido en dos y se ha dado al hermano hambriento! Allí hay muchas más vitaminas, esas vitaminas transparentes que jamás ningún laboratorio va a identificar, a separar. Cuán importante es ser profundamente solidarios, compartiendo lo poco que tengamos. Compartir no está reservado a quienes tienen cosas de sobra.
Otro de los deberes que tenemos es el de ser valientes, de correr todos los riesgos, porque todos los riesgos son necesarios, a diferencia de lo que dice la sociedad oficialmente. que nos recomienda, en un intento deshonesto de manipularnos, de paralizarnos: ser prudentes>>. Quiero ser imprudente, quise ser imprudente, gracias a mi imprudencia prudente, pude hacer lo que hice.

Gracias a que me atreví a correr todos los riesgos llegué hasta donde llegué. Esto fue para mí uno de los más importantes pilares dentro de lo que hemos construido.
No hay que dejar que el temor nos paralice, hay que ser inmensamente valientes, inmensamente atrevidos, pero al mismo tiempo lúcidos y fundamentalmente creativos para que gradualmente nuestra vida se vaya convirtiendo en una permanente obra de arte, donde sintamos que en cada instante estamos inventando algo,porque vivir es crear y crear es crearse. Ser capaces de ser nuestros propios inventores, como si los instantes que se nos entregan fueran hilos para ir tejiendo multidimensionales, multicolores mantas. Como si cada día fuera una invitación a ser cada vez más creativos que el día anterior. Como si fuera una oportunidad para ser creadores, como nuestro padre. En este sentido también estamos convencidos de que tenemos el deber de ser profundamente imaginativos, de dejar en libertad nuestra imaginación, que. nos permita volar cada vez más alto.

Tenemos el deber de ser lokos>>, esa locura con > que tanto hemos recomendado y que básicamente es ese acto de disidencia ante lo establecido, ese No>> ante la domesticación, ese supremo acto de rebeldía.

Como si en este momento te mirara profundamente diciéndote: >. No importa lo que los demás digan de nosotros, si por despertarlos hablan mal de nosotros, bienvenida sea cada palabra que dicen en nuestra contra, porque vale más el despertarse y presenciar el amanecer, que millones de críticas en contra por haberse quedado dormidos.

Ya en la parte final vamos a manifestar que tenemos el deber de ser pacíficos, es decir, portadores de Paz. Pero una paz que no esté en función de lo que ocurre en el entorno, del estado de ánimo de quien esté con nosotros, sino que fluya desde dentro, como un manantial que se niega a detenerse. Seres portadores de Paz.
Tenemos el deber de ser activos, sin que la ansiedad y la obsesión nos devoren. El deber de tener una voluntad pétrea, como decían los Mapuches, que siempre recordamos, Yatiduam>>, voluntad de piedra. Fuertes como la piedra, de tal manera que cuando tenemos que ir para allá, vayamos para allá, aunque estén lloviendo piedras o serpientes, sigamos yendo para allá.
Si hay algo que precisamente admiramos de alguna gente, es que es capaz de ser terca en cuestiones de crecimiento interior, en cuestión de servicio. En esto tenemos que ser absolutamente tercos, porque hay tentaciones, hay intentos, en base a cualquier cosa, para hacernos desviar de nuestro camino.

También tenemos el deber de ser agradecidos de todas las formas. Tenemos el deber de estar atentos de ser rigurosamente observadores, como exploradores descubriendo los resquicios, las vueltas que tiene la vida.

Tenemos, finalmente, el deber de ser responsables, plenos y, en definitiva, el deber de ser humanos.

Quisimos compartir contigo algunos fragmentos de lo que fue la fase previa, de lo que nunca habíamos hablado en nuestros libros anteriores: cómo desde nuestra dimensión humana comenzamos a vivir lo que había que vivir y trascender lo que había que trascender.
Hemos querido comenzar a abrir parte de los senderos recorridos, pero que quede claro que esto es apenas el principio.que todos eran como nosotros. Nos costó mucho darnos cuenta de que no era así. Ahora decimos, qué bueno que todos somos diferentes. Y sin embargo tenemos una gran ilusión, la de ir hilvanando corazones de todos los colores. hasta constituir una constelación luminosa de seres enamorados de la vida reuniéndose .
Si este mensaje y todo aquello que te hemos ido contando a manera de confesiones inesperadas logra encontrar un sitio de resonancia en tu interior, quiero que sepas que también hay un sitio para ti.

Éste es un sueño que durante mucho tiempo nos hemos negado a dejar de soñar.

Éste es un sueño para compartirlo si tú quieres, también contigo.

Fragmento del libro "Hijo Del Sol"por Chamalú.