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martes, 8 de mayo de 2012

AMOR Y LUZ


Vivimos una época de grandes cambios que nos conduce a un proceso constante de sanación y liberación de todas las trabas y bloqueos que nos impiden conectarnos con nuestra esencia. En este camino de reencuentro y reconocimiento propio, seremos conscientes de que todas las experiencias pasadas si tuvieron un sentido, el de ayudarnos a recordar, a través de las experiencias físicas, que siempre hemos sido conciencia y energía conectados con el amor.

En la actualidad estamos experimentando un salto cuántico a nivel de la conciencia humana. Cada uno de nosotros debemos elegir si queremos nadar con la marea cósmica del cambio o, en contra de ella, luchando inútilmente por la preservación de modelos ya caducos. Estamos viviendo el despertar cósmico de nuestro ADN, en el proceso de afinación al nuevo código de creación, para poder cantar la canción de unidad con todo el universo.
Cuando logremos escuchar esta sinfonía, descubriremos que toda la materia está interconectada y potencialmente entretejida con el cosmos a través de las ondas cuánticas, y que no existe la nada o el espacio vacío.

Se trata del extraordinario Campo Unificado que contiene el mapa o diseño de nuestra existencia.

Todo y todos estamos conectados unos con otros mediante este campo, donde la información de todos los tiempos está archivada. La existencia de este campo de energía sugiere que todas nuestras acciones y pensamientos se pueden sentir y oír, en todas partes. Nos han enseñado tradicionalmente que toda causa produce un efecto, que toda acción una reacción, que todo acto tiene una consecuencia. Hoy sabemos que toda acción no genera una, sino miles de reacciones, miles de consecuencias. Cada acción personal tiene consecuencias para todo el planeta.

Comprender el universo como una unidad es fundamental para aceptar que todo lo que existe y sucede, es perfecto. De manera que lo que parece absurdo o injusto nos esta ayudando en nuestro proceso de transformación y cambio constante. Eso es lo que ha elegido nuestra conciencia para desarrollarse a través de una serie de experiencias que nos conducen en última instancia a la sabiduría y a la compresión de que nuestro origen es el amor y que todo existe por amor.

Cuando hablamos de amor nos estamos refiriendo a todo aquello que conecta con el sentido más puro de lo que somos realmente, seres de luz, y la luz es amor. Nada se escapa a la magia del amor, a la energía transformadora que nos ayuda a evolucionar reconociéndonos creadores de nuestra realidad. El amor viene de otras dimensiones y se instala en nosotros como si fuera una flor y se ancla, hecha raíces y florece en la medida en que nosotros también florecemos.

Todo lo que nos rodea fue creado por y para el amor, fue creado con amor. La búsqueda incansable e intrincada del ser humano siempre ha sido este sentimiento fundamental, que modifica todo lo que toca y altera la materia misma. Esta debajo de todas las cosas, todo rezuma amor, pero no sabemos verlo porque nos ciega el ego, lo que no somos realmente, el personaje que nos habla y nos confunde hasta perdernos.

Sin amor no hay vida. El amor estructura la vida, le da su razón de ser, en definitiva, vivimos para amar. Sin amor no vamos a ninguna parte. Estamos compuestos de esta energía, de esta vibración, porque el amor nos abre, nos expande hacia la vida. Los sentimientos contrarios al amor nos cierran a la vida, y lo más importante nos cierran a nuestro propio conocimiento interior. Nuestra esencia vibra en esta frecuencia y para conectar con ella debemos también vibrar alto. Dura prueba a la que nos enfrentamos en la densidad de la materia. Hasta que no seamos capaces de amar sin reservas, sin límites, sin medida, no descubriremos lo que es el amor incondicional.

El amor no tiene su origen fuera de nosotros, somos la fuente del amor y desde nosotros se expande a todo.

No podemos realizar nada que no hayamos aprendido, ni expresar algo que no hayamos interiorizado. No podemos ofrecer algo que no conozcamos o que no hayamos experimentado personalmente, por eso debemos aprender primero a amarnos a nosotros y después sabremos amar a los demás.

Es sencillo, el aprendizaje siempre es igual, practicamos y ponemos en acción. Esta es la asignatura pendiente más importante que tenemos en la escuela de la vida. ¿Hasta cuando vamos a posponer este aprendizaje? Dejemos de mirar hacia fuera, de mirar a los otros y culparlos de nuestros problemas.

Yo soy la causa del problema porque nunca me he mirado, porque no sé quien soy y por supuesto no puedo querer lo que no conozco. ¿Por qué les pedimos a los demás que nos quieran cuando ni siquiera nosotros somos capaces de querernos? ¿Cómo es posible que exijamos algo que no somos capaces de darnos? El amor a uno mismo, ese amor que nos debemos y que no nos hemos dado durante toda la vida, es el que nos llevará a crecer hasta el infinito y ayudarnos a conocernos y elevar así nuestra vibración.

El origen de la enfermedad lo tenemos en esa falta profunda y absoluta de amor a nosotros mismos. Esa ausencia de amor nos hace daño, nos enferma, cuando no conseguimos encontrarlo tampoco en los otros. El amor posee la información necesaria para la salud, equilibra todos los cuerpos y los chacras, ayuda a fluir con la Tierra y el Universo, es la puerta a la inmensidad, al infinito, a todo lo que somos y sentimos, y nos abre a la verdad que está encerrada en lo más profundo de nuestro interior.

Nuestra frecuencia vibratoria cambia en función de las emociones que experimentamos. Nuestro campo electromagnético se desequilibra porque estamos desconectados con nuestra esencia, que es amor.

Encontramos la salud cuando elevamos nuestra vibración consiguiendo que nada nos altere, queriéndonos y amándonos.

De aquí parte el autentico conocimiento de nosotros y del Cosmos. Responder a las preguntas básicas: quien soy, de donde vengo y a donde voy, puede determinar definitivamente mi camino en la vida, me puede situar en la posición correcta, desde donde iniciar mi propio proceso de evolución.

Conectar con el amor es conectar con una frecuencia sanadora. Cuando conectas con esta alta frecuencia vibratoria ya no hay vuelta a atrás, ya nada ni nadie puede deshacer esa conexión porque el amor es impenetrable y sabio. Empiezas a reconocer todo lo que pasa a tú alrededor y poco a poco vas siendo más intuitivo, dejas de preocupar porque haces las cosas y prestas más atención a lo que sientes cuando las haces. Esta información es una verdadera ayuda para tu crecimiento y autosanación.

Finalmente gracias al amor que brota de ti, empiezas a obtener la información que siempre has necesitado para vivir y brillar. Esa información posibilita la apertura de conciencia, que te permitirá evitar a las personas y las situaciones que te perjudican. La información puede llegar de muchas formas, a través de intuiciones, de sincronicidades, directamente de tus guías o de tu yo superior. Conectar con tu esencia, con tu alma, con tu yo superior es el camino más directo hacia el éxito de todo lo que emprendas. Conectar con el amor es conectar con tu frecuencia vibratoria, con la energía Universal, con lo que estaba previsto para ti.

Yolanda Granados
Terapia regresiva
Lectura de Registros Akáshicos
Sanergista Nivel 4
Licencia CIB nº568
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