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jueves, 26 de abril de 2012

A veces la Indiferencia oculta Prepotencia y Soberbia / Mal de la Humanidad

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Martin Luther King

Compartir para que no exista la indiferencia. La reflexión será siempre el punto de partida más importante del inicio en donde influyen nuestros actos.

¿Cuál es nuestra escala de valores? ¿A quién perjudicamos con la indiferencia? ¿cuales son las cosas que NO QUIERE VER EL SER INDIVIDUAL ?

y por ello los seres se especializan en la indiferencia.

Cada persona utiliza herramientas para dañar, para perjudicar, para herir, para soslayar.

La indiferencia no solo la utilizan para lastimar, con la pensada profundidad, sino que la utilizan insistentemente como arma de atino constante.

Indiferencia es = A la Soberbia.

Indolencia, Pereza, Saciedad, Abulia, Negligencia, Frialdad.

De manera que las personas actuan contra y hacia otras con frialdad, con pereza mental, con sarturación de mala intención, con desidía, negligencia de no importrarle nada lo que hagan conrra los demás y con calculada frialdad.

Por Ejemplo hay quienes se han dado a la tarea de plagiar contenidos poeticos de otros que escriben con inspiración, pero eso no le importa a los ladrones de letras.

Cada dia es una oportunidad de cambiar nuestras actitudes y mejorar nuestra relación con el universo?


MARTHIN LUTHER KING

un día orando exclamó estás palabras

Condúceme

del no ser al Ser,

condúceme de la oscuridad a la luz,

condúceme de la muerte a la inmortalidad

OM paz, paz, paz

(Brhadaaranyaka Upanishad)


Martin Luther King en su pensamiento “No me duelen los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena” connotó su máximo pensamientos entre tantos que escribió.

Fue un hombre próximo al premio nobel por los días cuando fue asesinado. Su biografía y sus libros espirituales difunden la guía para quedar muy impregnado de su pensamiento y acción.

Su tratado sobre la indiferencia es el máximo que abre los caminos a los seres que creen siempre estar enfrentados consigo mismos pensando que ellos tienen primero que ser vistos o llamativos por sus actos o por sus quehaceres. Él decía quien se mantiene oculto y luego reaparece como si nadie se percatara, afirma que estos son los malos llenos con sus indiferencias y mal proceder, por eso se dolía de esa actitud.

Citaba siempre la fuerza de la Sabiduría

Porque la maldad es miedosa: se condena a sí misma. Perseguida por su conciencia, espera siempre lo peor. Tener miedo es simplemente renunciar a la ayuda de la razón; mientras menos se cuenta con esa ayuda interior, más aumenta la causa desconocida de sus sufrimientos. Esa noche había surgido de un mundo infernal, mundo de la impotencia; se había apoderado de ellos durante el sueño y los mantenía en la impotencia. (Sabiduría 17:10-13)

La indiferencia o pasotismo es toda una plaga, una enfermedad altamente contagiosa que destruye las fuerzas vivas de crecimiento y deja sin defensas a la sociedad. Es una especie de SIDA que, aunque puede llevar a la muerte, afortunadamente es tratable, sobre todo si es diagnosticado a tiempo. Reconozca sus síntomas y aplique prontamente los correctivos básicos, a saber: oración bíblica (salmos), ejercicios prácticos de solidaridad, formación intelectual en humanidades, y amistad alegre y sincera. La dieta básica del virus pasota es: egoísmo, confusión y resentimientos. Por eso este virus muere cuando llega el amor. No puede vivir en un alma compasiva. Huye lejos de los corazones en que habita Dios. Quien tiene a Cristo no tiene ganas ni tiempo de aburrirse.

Compartiendo Su Pensamiento

"Prefiero ser un soñador entre los más humildes, llenos de visiones que anhelan realizar, y no un señor entre los que carecen de sueños y deseos" Khalil Gibran


La Indiferencia Según los Estudios de la Actitud

La indiferencia es a menudo una actitud neurótica, auto-defensiva, que atrinchera el yo de la persona por miedo a ser menospreciado, desconsiderado, herido, puesto en tela de juicio o ignorado. Unas veces la indiferencia va asociada a una actitud de prepotencia o arrogancia. Esta indiferencia puede orientarse hacia las situaciones de cualquier tipo, las personas o incluso uno mismo y puede conducir al cinismo. Hay quienes sólo son indiferentes en la apariencia y se sirven de esa máscara para ocultar, precisamente, su labilidad psíquica; otros han incorporado esa actitud a su personalidad y la han asumido de tal modo que frustra sus sentimientos de identificación con los demás y los torna insensibles y fríos, ajenos a las necesidades de sus semejantes. También el que se obsesiona demasiado por su ego, sobre todo el ególatra, se torna indiferente a lo demás y los demás, al fijar toda su atención (libido, dirían los psicoanalistas más ortodoxos) en su propio yo.

La indiferencia es un error básico de la mente y conduce a la insensibilidad, la anestesia afectiva, la frialdad emocional y el insano despego psíquico. Nada tiene que ver esta indiferencia con ese no hacer diferencia de los grandes místicos debido a su enriquecedor sentido de unidad que les conduce a conciliar los opuestos y a ver el aliento supremo en todas las criaturas y circunstancias. La indiferencia, en el sentido en el que utilizamos coloquialmente este término, es una actitud de insensibilidad y puede, intensificada, conducir a la alienación de uno mismo y la paralización de las más hermosas potencias de crecimiento interior y autorrealización. La indiferencia endurece psicológicamente, impide la identificación con las cuitas ajenas, frustra las potencialidades de afecto y compasión, acoraza el yo e invita al aislacionismo interior, por mucho que la persona en lo exterior resulte muy sociable o incluso simpática. Hay buen número de personas que impregnan sus relaciones de empatía y encanto, pero son totalmente indiferentes en sus sentimientos hacia los demás.

Muchas veces la indiferencia sólo es una máscara tras la cual se oculta una persona muy sensible pero que se auto defiende por miedo al dolor o porque no ha visto satisfecha su necesidad de cariño o por muchas causas que la inducen, sea consciente o inconscientemente, a recurrir a esa autodefensa, como otras personas recurren a la de la auto idealización o el perfeccionismo o el afán de demostrar su valía o cualquier otra, en suma, «solución» patológica. En la senda del desarrollo personal, es necesario desenmascarar estas autodefensas y «soluciones» patológicas para que puedan desplegarse las mejores potencialidades anímicas, que de otro modo quedan inhibidas o reprimidas e impiden el proceso de maduración.


Laab Akaakad

Juanca López. JuancaAhm@gmail.com