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jueves, 26 de abril de 2012

SER MUJER, HOY

La participación femenina es un hecho fundamental, tanto a nivel nacional como internacional, en todos los ámbitos del acontecer humano. Hoy se desarrollan grupos de estudio y círculos femeninos, celebraciones de la luna y, lo principal, se está creando una visión de integración desde lo femenino.

Por Silvia Selowsky*

La condición de la mujer se ha transformado notablemente en este último siglo. El movimiento feminista ha sido un aporte extraordinario a ello. El movimiento de la diosa otro tanto, pero la lucha por la igualdad social, sexual, política y económica continúa, si bien ahora es una revolución pacífica.

Sin embargo, existen aún muchos ámbitos, por ejemplo el laboral, donde aún se aprecian grandes diferencias: las mujeres ganan un 30 por ciento menos que los hombres en los mismos cargos. Por otra parte, existe demasiada violencia familiar y masculina hacia la mujer: todavía subsiste el femicidio.

Santas, prostitutas, vírgenes, putas, brujas, magas, enlazadoras, creadoras, pioneras, luchadoras, parteras, comadronas, yerbateras, sanadoras, artistas, dadoras a la luz, dadoras de luz, esposas, madres, hijas, hermanas, primas, amigas, hermanas de camino, senadoras, diputadas, presidentas, dirigentas, profesionales, vinculantes, compañeras, pachamamas, cambiadoras y cambiantes, las mujeres, con nuestra flexibilidad, somos y le hacemos a todo…

Pero también existe un grupo de mujeres a quienes no les interesa salir hacia el quehacer mundano, que se quedan encerradas en su casa, dejan de integrarse, sufriendo postergación y miedo de las “nuevas” féminas. Al mismo tiempo, temen ser como las antiguas madres, abuelas, dueñas de casa, lo que crea en ellas una contradicción permanente.

¿Vampirismo masculino?

En algunas relaciones de hondo contenido patriarcal aún presentes en estos tiempos, se agrega una especie de “vampirismo” de los hombres. En esta lucha por la igualdad de lo femenino y lo masculino, el varón ha obtenido ciertas ventajas, en algunos casos: “¿Querías libertad? Aquí la tienes”.

En el caso de las mujeres, al manejo del hogar y de los hijos se suman sus nuevas ocupaciones, que le juegan en contra. Su vida se ha convertido en una “correría” cotidiana de un lugar a otro, incluyendo llevar a los niños al médico, al colegio, hacer las compras, efectuar los arreglos de la casa, el gimnasio, el spa, organizar la vida doméstica, social y cultural de la familia. Trata de ser la esposa, la madre ejemplar, la amante, con novedades permanentes en lo social y cultural de la familia. Sigue teniendo todas estas obligaciones, a las que ha agregado el rubro trabajo fuera de la casa; entonces, en algunos casos, no da abasto. Se convierte en la “super woman”, pero no se la puede con tantas responsabilidades y además, por un asunto de orgullo, se propone responder a todas ellas con un nivel de excelencia.

¿Dónde queda el tiempo para ella misma? ¿Dónde queda su “cuarto propio”, como lo llamó la connotada escritora inglesa Virginia Wolf? La falta de privacidad e intimidad agrega otro tema.

La pregunta, entonces, es: ¿Quisiéramos volver atrás? La respuesta indudable y a vivo coro es “noooooooo”…

Convocante y participativa

Por el contrario, la mujer ha luchado por este empoderamiento y el liderazgo y, en la medida que lo logra, siente un rol de igualdad en la sociedad que la revela como pro activa, emprendedora, líder y realizada en muchos niveles.

Además, lo más fundamental es que no busca encontrar el poder a la vieja manera patriarcal que implica vencedores y vencidos, es decir un dominador y un sometido. Surge una visión más comunitaria e integradora: es la confianza, el afecto y la confidencialidad que sabe crear lo femenino que se hace cada vez más convocante y atractivo.

Esto se explica por algunas tendencias de la mujer que la diferencian de los hombres y que influyen en el desarrollo de estas nuevas posiciones. Es una fortaleza femenina, una energía que se encuentra en nuestro ADN, desde las antiguas épocas nómadas, cuando vagábamos juntas como hermanas compartiendo todo con mucha armonía y espiritualidad.

Por otra parte, poco queda de la dulce y sumisa mujer que esperaba al marido con las pantuflas en la casa. Ella se ha transformado, a veces, en una belicosa fémina que lucha en demasía por cumplir la diversidad de sus nuevos roles. La amorosa y contenedora madre es también la eficiente empresaria o abogada que dejó sus trajes vaporosos para asumir trajes sastres y maletines y que, en todo momento, utiliza el Ipod o la Blackberry mientras maneja o revisa la lista del supermercado o en algunos casos hasta cuando se está bañando. Para qué hablar de las interrupciones telefónicas de cada instante.

¿Cómo se vincula esta nueva mujer con los arquetipos que la han retratado históricamente? ¿Y con los nuevos, que le imponen habilidades, ocupaciones y una intensidad de exigencias de estos tiempos, en los que la tecnología ocupa un lugar preponderante?

¿Dónde queda su ser esencial, que sigue siendo receptivo, flexible, armónico, creador, contenedor, maternal, misterioso, oculto, abierto a la diversidad y atento a vivir su ser Luna con todo su significado? En muchas cosmovisiones se llama Luna a la menstruación.

El sistema hormonal de la mujer guarda relación con algunas de sus características más ocultas, que la diferencian en forma significativa de los hombres y, por supuesto, también su conformación física y, en especial, su útero, que es el órgano que le permite anidar a otro ser para convertirse en madre.

En este anhelo de igualdad -necesario por las condiciones imperantes, un patriarcado desaforado que recién está cambiando desde hace unos 60 años-, y en esta transición que dificulta ver claramente hacia dónde va la cultura de lo femenino para los próximos años, se produce una confusión, una mezcla de roles y responsabilidades.

Transmutación en los roles

¿De qué se trata este momento, cercano a diciembre del 2012?

En estos tiempos de evolución, parece haber una gran confusión del sentido del ser mujer y de su rol y, especialmente, en el plano profundo y secreto de su ser femenino lo que, por supuesto, se traduce en una dificultad con su opuesto complementario, el hombre, que también se halla bastante desorientado.

Las palabras mágicas son la transición hacia el reconocimiento armónico y en equilibrio de los nuevos roles femeninos, obviamente también desde ella misma. La mirada frente al espejo que me revela quién soy y me refleja en mis múltiples facetas y en mi participación en el mundo crece en forma veloz y se enraíza dirigida hacia los desafíos de la era de Acuario.

“Según las profecías -no solo mayas, sino muchísimas otras-, es la mujer quien tendrá el poder de crear la nueva era, por su mayor conciencia en el periodo que los mayas llamaron ‘el tiempo del no tiempo’, que irá de 2012 a 2032. Desde 1992, el porcentaje de mujeres que ven el aura (seres sanadores) en el planeta ha subido. Hoy es del 8,6 por ciento. Imagínate que en 2014 sea el 10 por ciento. Significaría el inicio de un periodo más transparente. Esta sería la dirección hacia el cambio no violento –expresa Fernando Malkún, escritor y arquitecto guatemalteco-. Desde 1992, la información vedada de los gnósticos, los masones, los illuminati, está abierta para que se utilice en el proceso de cambiarse a sí mismo… Los mayas dijeron que el sol iba a modificar las condiciones del planeta y que generaría ”.

Los sucesos como terremotos, tsunamis, huracanes, rayos, vientos y lluvias inesperadas enfrentan al tema de la muerte, y el destino esencial se torna más fundamental. La comunión a través de las redes se torna un interés común de la ecología: la protección del planeta en todos los ámbitos.

Mediante estas sensibilidades, que están afectando a toda la Tierra, se está iniciando un sendero común para hombres y mujeres, de ecología, derechos humanos, humanismo, visión ampliada, portales hacia la era de Acuario de largo alcance de los que las expresiones actuales y transformadoras son un buen inicio.

Bendición del útero

Cada vez más, la mujer desarrolla un camino independiente y hasta rupturista, busca su propio destino asumiendo en mayor medida sus múltiples potencialidades. Esto se aprecia en el arte, la música, el cine, las ramas audiovisuales, la política, las profesiones, la religión, lo científico y tecnológico y por último, la vida pública.

Por otra parte, se producen las claves subjetivas, arquetípicas y universales como la sintonización-bendición del útero, iniciativa de la autora y facilitadora de talleres, la psicóloga inglesa Miranda Gray, las que llaman a la unión y a la participación integral.

“Es un regalo para todas las mujeres de cualquier edad a quienes les gusta recibir esta energía para curar nuestra feminidad, nuestro vientre y su ciclo, nuestra creatividad y fertilidad, nuestra sexualidad y espiritualidad” expresa Miranda en el grupo que creó en la Red para mujeres de todo el mundo, un mes atrás, el 7 de febrero.

“La sintonización restaura nuestra pureza natural –continúa-, la belleza, la abundancia y el amor, la creatividad y la magia, y nuestra sabiduría y fortaleza. Nos libera del pasado, de la limitación de las expectativas, de la culpa y el dolor, y libera el alma. Hace sentir la alegría y la expresión del poder de las mujeres y su belleza. Se trata de la restauración de la luz para las almas de las mujeres en un mundo aún claramente duro y masculino”.


Silvia Selowsky es periodista y escritora de los libros El oráculo de las diosas, El despertar de lo femenino y de Símbolos y oráculos. Guía de autodescubrimiento. Tarotista y terapeuta holística.