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sábado, 10 de marzo de 2012

Meditación - ESTRELLAS DE MARÍA... Conectando con YVONNE AIMÉE DE MALESTROIT



Yvonne Beauvais nació el 16 de julio de 1901, en Cossé, Champagne (una pequeña aldea en Mayenne, Francia), proveniente de una familia muy honrada.

A los tres años queda huérfana de padre, y fue llevada con su abuela materna, que le impulsó en la lectura de la vida de los santos.

Yvonne manifiesta una tierna devoción por Madre María, su ángel de la guarda y un gran deseo por tomar la eucaristía, en su profundo deseo de encontrar a “Su Jesús”.

A los nueve años de edad, en París, realiza su primera comunión. Dos días después, el 01 de enero de 1911, escribe en su propia sangre, un “pacto de amor” con “Su Niño Jesús”, sin sospechar que sería el programa de toda su vida: “Yo quiero salvar muchas almas, y amarte más que todos. Yo te imploro, me hagas una santa, una gran santa, una mártir. Pero yo quiero, por encima de todo, Hacer TU VOLUNTAD. Tu Yvonne”

Este pacto fue resumido por ella, en un único lema:
“Directo al Servicio de Jesús, el Rey.”

A partir del momento que realiza este pacto, ella estaría atenta, para liberar su carácter impulsivo y aprender a sufrir en silencio. Pues el sufrimiento, sería su compañero inseparable, durante la misión que Dios tenía preparado para ella.

A los 20 años de edad, entra en la Asociación de hijos de María Inmaculada, en Paris. A partir de este momento se coloca al servicio de los pobres, a través de las más diversas actividades, incentivadas por ella misma, usando los recursos de la naturaleza, sus talentos y su amor por Jesús, el Señor.

Yvonne con veinte años de edad, era una radiante y alegra joven, siempre lista para ser útil a alguien, en su casa ó fuera de ella. Era una constante búsqueda de almas.

Ella llevaba alegría a todas partes que iba. Para ella, ser feliz era ser caritativo.

En algún momento, mientras disfrutaba de una taza de té, comentó con respecto a su devoción, lo siguiente:

“Yo voy a colocar una sonrisa en los labios, y seré capaz de conservarla, pensando en ti, mi Señor Jesús. Voy a ganar almas para ti. Sólo el Señor sabe a qué precio!”

A pesar de sus deseos de servir, Yvonne enferma y es trasladada el 18 de marzo de 1922, a un pequeño hospital privado, dirigido por las Hermanas Agustinas de la Misericordia, en Malestroit, una pequeña aldea de Morbihan.

En el siguiente 05 de julio, Yvonne tuvo una revelación que determino el futuro de su misión.

Yvonne decidiría ingresar en el convento, como religiosa Yvonne Aimée de Jesús, el 18 de marzo de 1927.

Pero antes de que eso ocurriera finalmente, durante el período de su convalecencia en el convento, ella comenzaría, para el resto de su vida, una dolorosa hora santa, cada jueves, desde las 11pm hasta las 12 de la media noche.

Ella se vio obligada a confesar: “Yo digo siempre SI a Jesús.”
Este consentimiento total, le exigía un heroísmo diario para aceptar el sufrimiento del cuerpo y del alma.

Ella no rechazo nada de lo que le exigían:
“Si Dios ordena, entonces ¿Qué puedo hacer yo, sino obedecer?” Si me pide que arranque la montaña, me levantaré temprano, iré a sitiar los pies del gigante, y si el pico y la pala me faltan; equipada con mis propias manos, lo haría otra vez.”

Después del 05 de julio, ellas se dio cuenta de que no tenía derecho de mantener su secreto, por eso, ella fue con sus directores, y con total simplicidad, confió su secreto, volviéndose obediente a las exigencias, muchas veces dolorosas, de los que fueron oficialmente, encargados de controlar su extraordinaria misión.

Ella sería así hasta el final, siempre sumisa a las decisiones de las autoridades eclesiásticas.

A partir de este momento es conocida su oración jaculatoria:
“OH Jesús, Rey del Amor, yo confio en su bondad misericordiosa.”

Esta oración se volvió una fuente de gracias espirituales y temporales, para aquellos que la recitaron.

Cuando Yvonne se recuperó, tuvo que abandonar su “convento querido”, como ella lo llamaba, y volvió a Paris, como deseaba su madre, que todavía no sabía lo que le había ocurrido.

Después de superadas pruebas y obstáculos, la Voluntad del Señor, quedó finalmente clara:
Yvonne Aimée, sería una religiosa Agustina en Malestroit.

En noviembre de 1927, enfermó de gravedad, inclusive pensaron en suministrar la extremaunción, y llevarla a pronunciar sus votos “in articulo mortis” (a punto de morir).

Toda la comunidad, el director, el superior eclesiástico, entre otros, cercaron su lecho de agonía, y fueron testigos de un milagro.

La que estaba muriendo, saltó a la vida, y con un suspiro, sus palabras podían ser oídas: “Su Amor será, mi cielo en la tierra.”
Media hora después, ella tomo su lugar nuevamente, en el coro.

El 21 de diciembre, del mismo año, el Obispo de Vannes, de quién el monasterio dependía, autorizó a Yvonne, la administración de la cocina de un nuevo y moderno hospital particular, que se construía en Malestroit.

Yvonne tendría a su cargo, la difícil administración de la cocina, al mismo tiempo que trabajaba como secretaria, en la preparación del segundo capítulo general de la Orden.

Mientras tanto, el pequeño convento de Malestroit se transformó en un floreciente monasterio.
Muchas personas comenzaron a reunirse allí, y la hermana Yvonne Aimée de Jesús, fue la encargada de impartirles educación, inculcándoles el espíritu de la Orden, su propio espíritu alegre, sencillo y el abandono confiante y total a la voluntad de “Jesús, El Señor”. Más allá de esto, tenía el don de leer el corazón de las personas.

A sus 34 años de edad, siete (7) años después de pronunciar sus votos, fue electa, Superiora de la Comunidad, y en seguida, en 1939, Presidente.

Madre Yvonne Aimée, era vista como “una administradora dotada, asemejándose a las grandes fundadoras, particularmente adecuadas para su misión.”

Ella continuo el mismo camino doloroso, para la salvación de las almas, entre flashes de inspiración divina.

La guerra de 1940, fue la oportunidad para que ella practicara todos sus dones.

Durante la ocupación, atiende a los heridos, tanto alemanes como resistentes.
El 16 febrero 1943, fue arrestada por la Gestapo (Policía Alemana).

El 24 junio 1945, recibió la Cruz de Guerra de la mano de Saint-Marcel.
El 22 julio 1945, el general Charles de Gaulle, personalmente le concedió la Legión de Honor, en Vannes, por haber escondido y atendido a los soldados aliados y resistentes, en la clínica de Breton.
El 03 julio 1946, el gobierno le concedió la Medalla de la Resistencia y la Medalla de Reconocimiento francés.

Su comportamiento arriesgado y generoso durante la guerra, era manifestación de su caridad sin límites.

En agosto de 1946, después de la guerra, Yvonne Aimée se torna la primera Superiora General de la Federación de todos los Monasterios de la Orden de Agustinas de la Misericordia.

Yvonne muere el 03 de febrero de 1951, a las 19 horas, en su escritorio.
Sus últimas palabras fueron: “Si puedo, lo haré, es mi deber.”




En julio 1960, el cardenal Alfredo Ottaviani, entonces pro-secretario de la Inquisición, decretó el final de la beatificación de Yvonne Aimée de Malestroit, y prohibió publicar libros sobre el mismo como medida de precaución.

La vida de la mística es polémica por algunos fenómenos experimentados por ella, como la bilocación, el estigma, las premoniciones y la xenoglosia.

En 2009, el arzobispo Raymond Centene, Obispo de Vannes, preguntó formalmente, a las autoridades del Vaticano, para examinar cuidadosamente el expediente.

La obra para la beatificación, continúa, hoy día, por un equipo interdisciplinario.



LA BILOCACIÓN


Un detalle relevante de su vida, fue experimentar la Bilocación, que se explica con el siguiente relato:


El Padre Paul Labutte la encontró en el metro de París al mismo tiempo que era torturada por la Gestapo en la prisión de Cherche-Midi.
Ella le dijo en esa ocasión: "Ya sabes, soy un misterio, pero no intento comprenderlo".

Por lo tanto, parece ser que no era dueña de sus facultades.
La mayor parte de veces estas bilocaciones le sobrevenían cada vez que tenía que cumplir una misión lejos de su convento de Malestroit.

Una monja de su convento, la Madre Marie-Anne, la encontró un día en la lechería, afanada por batir la crema, con aire ausente.
En el mismo momento, la hermana Saint-Jean, la vio en su escritorio, elaborando una carta.

Interrogada sobre el asunto, por parte de la superiora, Yvonne-Aimée respondió que en efecto, ella había tenido que hallarse abajo y arriba a la vez, de otro modo no habría tenido tiempo de hacerlo todo.

Estos fenómenos se producían principalmente por la noche, mientras la religiosa parecía estar dormida, o mientras realizaba, automáticamente y en silencio, las tareas cotidianas.


Otro evento que demuestra su capacidad de bilocarse, se refiere a lo que le sucedió cerca del final de la Segunda Guerra Mundial, mientras estaba en Malestroit, Francia.

Sin saber cómo, se vio de pronto frente a Hitler, en su despacho de Berlín. Él, sorprendido de ver a una monja aparecer de la nada, sacó un arma y le disparó. Aunque las balas le atravesaron, no la hirieron.

Hitler quedó petrificado por el miedo mientras ella, impasible, le dijo unas palabras que el mismo Jesús le había dictado para él. (No hay detalles sobre tal mensaje).

Se sabe que Hitler no quiso creerle y le rogó que se marchara de inmediato.

Ella, antes de desaparecer, se acercó al mapa de Europa que yacía sobre la mesa, y señaló un lugar con el dedo diciendo: “cuando usted llegue con sus tropas a este lugar, perderá su guerra”. Y así ocurrió.


Además de la bilocación, Yvonne Aimée era capaz de saber, en el corazón, cómo, quién y dónde se había profanado una Sagrada Forma (Hostia).

Yvonne seguía las indicaciones de Jesús, para recuperar las hostias profanadas.

Esto le sucedió en muchas ocasiones a lo largo de su vida. Muchas veces los profanadores no la trataron con indulgencia, llegando a su residencia con moretones, heridas ó arañazos.






La Estrella explica su última encarnación,
como Yvonne Aimée de Malestroit.


Tengo la gran Alegría de intervenir en este Canal. Fui, en mi última encarnación, Hermana Yvonne Aimée de Malestroit. En la actualidad, me presento ustedes como Estrella KI-RIS-TI.

Para todos vosotros, mis Hermanos y Hermanas, aquí presentes, y quienes leerán o escucharán lo que tengo que decirles, transmito mi Amor, que es el vuestro.

Comenzaré, si lo permiten, por un breve sobrevuelo de lo que fue mi Vida, no tanto como una memoria, sino más bien como ejemplo de lo que va a pasar a ser su Vida, todos ustedes, si lo aceptan. Si acogen, en ustedes, su Dimensión CRISTO, su estado CRISTO.

Dirigí, durante mi vida, a una comunidad religiosa, en una región de Francia, muy cerca de un lugar mágico llamado Brocéliande. Formé efectivamente parte de unas congregaciones Católicas romanas, ya que, a principios del siglo anterior y hasta mi muerte, era muy difícil manifestar este estado de CRISTO en otra parte que en estos espacios, al menos para una Occidental. Los que querrán buscar lo que fue mi Vida y lo que se realiza durante mi vida, bien independientemente de mi propia voluntad o cualquier atención o deseo por mi parte, lo encontrarán fácilmente.

En la actualidad, represento y llevo la Estrella CRISTO. El Eje que fue el mío, en resonancia con mi Hermana Hildegard de Bingen, que vivió mucho tiempo antes que yo, este Eje KI-RIS-TI/REPULSIÓN es el Eje que vino a, a medida de los siglos, intentar rectificar la Luz alterada (ndr: esquemas en la rúbrica “protocolos/Yoga Integrador de nuestro lugar).

Durante mi vida, muchos mecanismos, que los humanos llaman, hoy aún, sobrenaturales, fueron mi lote diario. Mis lágrimas se transformaban en diamantes, mis vómitos de sangre se transformaban en claveles y empapelaban mi habitación. Estaba presente a la vez en numerosos lugares, en este mismo cuerpo físico que vivía entonces. Yo pude así intervenir, durante la segunda Guerra Mundial, a la vez en el monasterio, en las congregaciones que dirigía y, al mismo tiempo, a millares de kilómetros de allí. Atravesaba numerosos sufrimientos, pero incluso estos sufrimientos pasaron a ser, ellos mismos, Estados profundamente diferentes de este sufrimiento.

En la actualidad, van ser llamados a pasar a ser o que se vuelvan a ser el CRISTO y en consecuencia a manifestar esta creación espontánea de la Belleza y la Verdad. En esta época allí, eso se llamó milagro, incluidos numerosas de mis Hermanas y observadores fueron los testigos privilegiados, hasta uno de sus Jefes de Estado que asistió a la incorruptibilidad de mi carne, bien después de mi muerte.

A diferencia de mis Hermanas más jóvenes que vivieron a principios del siglo XX, como Gema Galgani o San Teresa del Niño Jesús, mi Vía fue la de la Fusión Consciente e Íntegra con el CRISTO. No fui solamente una de sus Esposas, así como se dio en esta época el nombre, pero fui El mismo.

Reuní pues, cuando viva, lo que se llama, hoy, este Andrógino Primordial, permitiendo realizar la Fusión él y ella, como se los decía mi Hermana Ana. Y ello, lo viví cuando estuve viva. Esta fusión del Andrógino da acceso a la dimensión real del ser humano, como Hijo Ardiente del Sol, Niño del uno, Niño de la Eternidad, CRISTO.

Esta Fusión me permitió entonces revelar y develar un control total de la Gracia, no en el sentido de un control, sino en la manifestación de esta Gracia, en múltiples sectores de mi vida, en los múltiples Estados de Éxtasis que viví entonces. Fui pues, hasta cierto punto, por mi Cuerpo y por mi Espíritu, el testigo privilegiado de este Andrógino Primordial, correspondiendo a la reunificación de las polaridades y permitiendo entonces manifestar la totalidad de la Verdad, en este mundo de Ilusión.

Comenzaba a manifestar eso mientras que, paralelamente, en el Oriente, un ser, él también, entendió lo que era la llegada de esta Luz: el bienamado Sri Aurobindo. Al mismo tiempo (él, en Oriente y yo, en Occidente), manifestamos (él, sobre un método de comprensión y yo, sobre un método material) lo que era ver esta Luz que volvía de nuevo y nosotros la tuvimos, cada uno a nuestra manera, densificada y manifestada en nuestra Vida (en sus escritos, y también yo en mi propio testimonio de Vida).

Volver a ser CRISTO o volverse CRISTO, es pues encontrar su herencia natural. Es redescubrir su Dimensión, más allá de la aparición de este Cuerpo, más allá de la aparición de todo lo que hace este mundo. Es entrar en resistencia, hasta cierto punto, contra la Ilusión del mundo, no rechazando esta Ilusión, sino superándola, enteramente.



YVONNE AIMÉE DE MALESTROIT
SUS PALABRAS



PACTO DE AMOR
Por Yvonne

¡Oh, mi Niño Jesús,
Yo me entrego a ti completamente y para siempre.

Siempre quiero lo que tú quieras.
haré todo lo que tu me digas que haga.

No viviré nada más que para ti.

Trabajaré en silencio
y si Tu quieres, sufriré mucho en silencio.

Te ruego que me hagas santa,
una gran santa, una mártir.

Hazme ser siempre fiel.

Quiero salvar a muchas almas
y amarte más que nadie,
pero también quiero ser muy pequeña,
para darte más gloria.

Quiero poseerte, mi Niño Jesús,
e irradiarte.

Quiero ser solo para ti
Quiero ser, nada más que tuya

pero quiero sobre todo,
Tu Voluntad.




CARTA DE YVONNE al PADRE CRETE,
al descubrir la profanación de una sagrada forma.



“Querido Padre:
[…] Anoche, mi Señor Jesús me dijo que fuera a buscarle a la casa de una persona que, desde el sábado, le tiene de forma incorrecta encerrado en su hogar. Dicha persona recibió la Sagrada Forma durante una misa, pero nada más regresar a su banco, la sacó de la boca y la escondió en un pañuelo con la intención de profanarla. […]

Esa misma noche, siguiendo las instrucciones de mi Señor Jesús, me encaminé a la casa de tal persona. Ella misma me abrió la puerta y comprobé que su hogar era señorial y de muy alto nivel económico.
Le dije que había acudido a recoger la Sagrada Forma; palideció y me invitó hacia el salón, en donde tomó una cajita de la que sacó la Sagrada Forma. ¡El Señor estaba ahí!

La tomé en mis manos y, siguiendo la inspiración de mi Señor, dirigí unas palabras a esa pobre mujer, quien comenzó a derramar grandes lágrimas de arrepentimiento.

(Desgraciadamente desconocemos las palabras con las que la madre Yvonne-Aimeé tocó el corazón a esta alma).

Luego regresé a mi residencia, cargando cuidadosamente a mi Amado. Mientras caminaba con mi Señor, Él me dijo: ‘Guárdame hasta que yo te diga lo que deseo que hagas conmigo’.
La madre Yvonne-Aimeé recibió la orden de su director espiritual de consumir ella misma esa Sagrada Forma.



Conecta con su energía...








KI-RIS-TI / AMOR / CRISTO


Tengo la gran Alegría de intervenir en este Canal. Fui, en mi última encarnación, Hermana Yvonne Aimée de Malestroit. En la actualidad, me presento ustedes como Estrella KI-RIS-TI.

Para todos vosotros, mis Hermanos y Hermanas, aquí presentes, y quienes leerán o escucharán lo que tengo que decirles, transmito mi Amor, que es el vuestro.

Comenzaré, si lo permiten, por un breve sobrevuelo de lo que fue mi Vida, no tanto como una memoria, sino más bien como ejemplo de lo que va a pasar a ser su Vida, todos ustedes, si lo aceptan. Si acogen, en ustedes, su Dimensión CRISTO, su estado CRISTO.

Dirigí, durante mi vida, a una comunidad religiosa, en una región de Francia, muy cerca de un lugar mágico llamado Brocéliande. Formé efectivamente parte de unas congregaciones Católicas romanas, ya que, a principios del siglo anterior y hasta mi muerte, era muy difícil manifestar este estado de CRISTO en otra parte que en estos espacios, al menos para una Occidental. Los que querrán buscar lo que fue mi Vida y lo que se realiza durante mi vida, bien independientemente de mi propia voluntad o cualquier atención o deseo por mi parte, lo encontrarán fácilmente.

En la actualidad, represento y llevo la Estrella CRISTO. El Eje que fue el mío, en resonancia con mi Hermana Hildegard de Bingen, que vivió mucho tiempo antes que yo, este Eje KI-RIS-TI/REPULSIÓN es el Eje que vino a, a medida de los siglos, intentar rectificar la Luz alterada (ndr: esquemas en la rúbrica “protocolos/Yoga Integrador de nuestro lugar).

Durante mi vida, muchos mecanismos, que los humanos llaman, hoy aún, sobrenaturales, fueron mi lote diario. Mis lágrimas se transformaban en diamantes, mis vómitos de sangre se transformaban en claveles y empapelaban mi habitación. Estaba presente a la vez en numerosos lugares, en este mismo cuerpo físico que vivía entonces. Yo pude así intervenir, durante la segunda Guerra Mundial, a la vez en el monasterio, en las congregaciones que dirigía y, al mismo tiempo, a millares de kilómetros de allí. Atravesaba numerosos sufrimientos, pero incluso estos sufrimientos pasaron a ser, ellos mismos, Estados profundamente diferentes de este sufrimiento.

En la actualidad, van ser llamados a pasar a ser o que se vuelvan a ser el CRISTO y en consecuencia a manifestar esta creación espontánea de la Belleza y la Verdad. En esta época allí, eso se llamó milagro, incluidos numerosas de mis Hermanas y observadores fueron los testigos privilegiados, hasta uno de sus Jefes de Estado que asistió a la incorruptibilidad de mi carne, bien después de mi muerte.

A diferencia de mis Hermanas más jóvenes que vivieron a principios del siglo XX, como Gema Galgani o San Teresa del Niño Jesús, mi Vía fue la de la Fusión Consciente e Íntegra con el CRISTO. No fui solamente una de sus Esposas, así como se dio en esta época el nombre, pero fui El mismo.

Reuní pues, cuando viva, lo que se llama, hoy, este Andrógino Primordial, permitiendo realizar la Fusión él y ella, como se los decía mi Hermana Ana. Y ello, lo viví cuando estuve viva. Esta fusión del Andrógino da acceso a la dimensión real del ser humano, como Hijo Ardiente del Sol, Niño del uno, Niño de la Eternidad, CRISTO.

Esta Fusión me permitió entonces revelar y develar un control total de la Gracia, no en el sentido de un control, sino en la manifestación de esta Gracia, en múltiples sectores de mi vida, en los múltiples Estados de Éxtasis que viví entonces. Fui pues, hasta cierto punto, por mi Cuerpo y por mi Espíritu, el testigo privilegiado de este Andrógino Primordial, correspondiendo a la reunificación de las polaridades y permitiendo entonces manifestar la totalidad de la Verdad, en este mundo de Ilusión.

Comenzaba a manifestar eso mientras que, paralelamente, en el Oriente, un ser, él también, entendió lo que era la llegada de esta Luz: el bienamado Sri Aurobindo. Al mismo tiempo (él, en Oriente y yo, en Occidente), manifestamos (él, sobre un método de comprensión y yo, sobre un método material) lo que era ver esta Luz que volvía de nuevo y nosotros la tuvimos, cada uno a nuestra manera, densificada y manifestada en nuestra Vida (en sus escritos, y también yo en mi propio testimonio de Vida).

Volver a ser CRISTO o volverse CRISTO, es pues encontrar su herencia natural. Es redescubrir su Dimensión, más allá de la aparición de este Cuerpo, más allá de la aparición de todo lo que hace este mundo. Es entrar en resistencia, hasta cierto punto, contra la Ilusión del mundo, no rechazando esta Ilusión, sino superándola, enteramente.

Intentando poner mis pasos en los pasos del CRISTO, como Esposa, inicialmente, en este deseo de Simbiosis, en mi deseo de desaparición y disipación incluso de mi propia persona en Su Seno, comprendí entonces que no estábamos separados uno del otro. Y vine entonces a manifestar lo que mis contemporáneos llamaron milagros, que no son, en realidad, más que el resultado del estado Crístico.

Cuando el CRISTO vino, aquí hace dos mil años, ya anunciaba su vuelta, bien más allá de las vicisitudes de un cuerpo, en Espíritu y en Verdad, tal como se había ido. Estuve simplemente con anticipación de dos generaciones.

Al convertirse en El, vuelven a ser ustedes mismos. Se salen de los roles. Salen de toda proyección, de todo deseo. Salen también de toda dependencia. Salen de toda insuficiencia y toda imperfección, sin querer sin embargo trabajar sobre estas insuficiencias y estas imperfecciones, sino simplemente rechazando (podando, hasta cierto punto) las malas ramas. Pero sin querer hacerlo, simplemente por una tensión.

Así como lo había expresado mi Hermana de Eje, Hildegard de Bingen, esta tensión hacia él, hacia este Absoluto, hace que, en un momento dado de la existencia humana, se realice esta Simbiosis, esta forma de Fusión perfeccionada, consiguiendo ella misma el Andrógino Primordial (bien más allá de la simple definición, frustrando las trampas de la personalidad queriendo asignarse la Luz), volviéndose CRISTO. Eso requiere de pasar por una serie de muertes. Eso requiere de pasar por una serie de choques. Eso requiere de pasar por una serie de desengaños. Y también, por una serie de sufrimientos. Pero estos sufrimientos no se buscan, como algunos los buscaron. Ocurren ellos mismos, en esta simbiosis, ya que volver a ser CRISTO o volverse KI-RIS-TI, es ya no dejar lugar, en sí, para cualquier Sombra. Como se lo dijeron las otras Hermanas, es volverse, enteramente, Transparente a la Luz, ya no existir independientemente de la Luz. Es decir, ya no estar presente en este mundo, estando sobre este mundo.

En la actualidad, la humanidad entera se prepara a vivir el bautismo del Fuego, la vuelta del Espíritu, la vuelta del CRISTO. Para eso es necesario dejar, efectivamente, como El lo decía cuando vivo, todo el lugar. El impulso íntimo hacia él, la identificación, luego la Simbiosis con él, solo puede vivirse si todo lo que fue ilusorio, todo lo que fue resistencia, todo lo que fue deseo, todo lo que fue voluntad personal es destruido por completo en este Fuego del Espíritu, transformándose, en este Fuego devorador, que con todo no quema.

Volverse CRISTO, es volverse rey de Amor, coronado con Su Corona, regenerado y resucitado en el Fuego del Corazón. Es dejar pasar la Luz. Volverse el receptáculo de su Respiración y su Espíritu, hecho que vuestra respiración y vuestro propio Espíritu no pueda ser asimilado a todo lo que sea en el seno de este mundo. En otras palabras, es vivir de Humildad, de Simplicidad, enteramente.

Vivir la Simbiosis en CRISTO, es borrarse completamente. Es ya no reaccionar a cualquier cosa o a quienquiera. No vivir más que para esta Transparencia. No vivir más que para convertirse en eso, sin ningún otro pensamiento, sin ningún otro deseo, sin ninguna otra voluntad.

Para eso, la personalidad debe fundirse y desaparecer. No por su propia negación, no por un propio trabajo, sino en este acto, tan noble, que aquí dos años el Arcángel Anaël llamaba Abandono a la Luz.

Este Abandono, como lo decía, es un Don de Sí, total, a la Luz. Lo que vivimos, los unos y los otros, sobre este mundo, pertenece irremediablemente a algo falso, a alguna-cosa privada de Luz.

Es necesario, para eso, aceptar, bien más allá de la definición del pecador, que solo somos aquí Sombras. Esqueletos vacíos de todo Fuego, brillantes de su ausencia de brillo, de superficialidad. Sin por lo tanto condenarnos, sin juzgarnos, sin condenar a quienquiera o juzgar a quienquiera ya que, en definitiva, cada Hermano y cada Hermana, incluso que, hoy, no sirve a la Luz, la servirá un día y se convertirá en esta Luz. Es justo un desfase de tiempo, un desfase de espacio. Pero, básicamente, cada Hermano y cada Hermana están efectivamente en el CRISTO, incluso si lo rechaza.

Entonces, al superar todos estos límites impuestos por la Sombra en la cual estamos, nos resulta posible, poco a poco o de manera fulminante, vivir esta identificación y esta Simbiosis con Él, y pasar a ser real y concretamente El.

Aceptar ser un rey de Amor, es aceptar no ser el rey de nadie aquí abajo. Aceptar convertirse en este CRISTO, es renunciar, como él, al reino de este mundo. Eso puede parecer difícil, por supuesto, puesto que, hoy, sobre todo en este período, el culto de la individualidad, el culto de la personalidad se promueve al extremo. Nunca el sufrimiento ha sido tan grande en este mundo, por lo mismo de esta pretensión. La Sombra refuerza a la Sombra, pero la Sombra se convertirá, un día en, Luz. Para eso, es necesario que la Luz encienda a la Sombra. No hay ni bien ni mal, en definitiva.

Vivir el CRISTO es vivir el Espíritu del CRISTO, volver a Él, es superar el Bien y el Mal Es sacrificarse para la Luz y no ser sacrificado por otros. Sacrificarse uno mismo es volverse sagrado. Es encontrar la verdadera Vida. Es vivir más allá de la Dualidad, manifestar este estado llamado la Unidad, que contribuye a establecer, permanentemente, su Alegría, en todo lo que viva este Cuerpo y todo lo que viva su personalidad. Es ya no definirse a sus peores sufrimientos, hasta que ellos se transformen ellos mismos. Es no reivindicar nada más que ser el CRISTO. Es sobre todo descubrirlo y revelarlo en Sí, ya que se ha ocultado siempre allí, en lo más profundo del Corazón, esperando este momento, este momento colectivo que llega ahora, firmando el final de la Sombra.

Por supuesto, la Luz da miedo. ¿Da de miedo a quien, o a qué? Da miedo, obviamente, al que está en la Sombra y que juzga todo desde su propia Sombra, de su propio miedo. El Amor es ausencia de miedo. La relación humana de amor está obstruida por el miedo, ya que en cuanto hay amor, hay miedo de perder el amor. Esto no es el Amor. El Amor está más allá de este miedo. El Amor, precisamente, es ya no vivir el miedo. Es abandonarse completamente, por el proceso de Simbiosis, a Él. Se convierten en El, en Verdad y en Unidad. Es acogerlo en Luz, como decía el bienamado Juan, en Unidad y en Verdad, no hacer ya más que Uno, suprimiendo la distancia, permitiendo entonces a todo lo que formaba parte del ámbito de la Sombra, en ustedes, desaparecer. Incluso la enfermedad, incluso el sufrimiento, en ese momento, no es más un peso sino se convierte en una ligereza.

Eso es ciertamente difícil de aceptar por la personalidad, ya que cuando la personalidad sufre, se vuelve pesada. Recrimina, y manifiesta y expresa este sufrimiento. Pero, para el Ser que se abandona en CRISTO y que se convierte en CRISTO, el sufrimiento mismo no puede ya ser esta densidad y esta gravedad. Se supera de sí mismo, permitiendo ser encendido y resplandeciente por el Amor.

A menudo, se les ha descrito el Corazón, y sobre todo del Fuego. Sí, el Corazón es un Fuego. El Amor es el Fuego del Espíritu. Es un Fuego. Un Fuego que devora, pero, obviamente, que no devora el Amor. Al contrario, que va a devorar todo lo que no es el Amor, con el fin de dejar aparecer el Diamante de su Corazón. Su dimensión de Hijo Ardiente del Sol, KI-RIS-TI, de CRISTO. Por supuesto, el hombre tiene miedo del Fuego, porque el Fuego representa, para él, la locura y el final de la personalidad.

El Fuego representa también el sufrimiento, porque el Fuego enciende. Es una fuente de agua viva que viene a asar a las Sombras, las transmuta a la luz del Amor y haciéndolas resplandecer de mil Fuegos. Pero la personalidad no puede comprender el Fuego. Sólo el Amor puede comprender el Fuego. La Luz es un Fuego. Este Fuego destruye la Ilusión, es exactamente lo que pasa actualmente sobre esta Tierra, es actualmente lo que pasa en cada uno ustedes, en tiempo y espacios diferentes. Entonces, no juzguen aquél que, por el momento, está en resistencia con relación a este Fuego, ya que justo está desplazado en el tiempo, pero posee estrictamente la misma Identidad que ustedes, más allá de la personalidad.




Meditación
ESTRELLAS DE MADRE MARÍA
Conectando con YVONEE AIMÉE DE MALESTROIT


Con esta meditación, conecta y activa la cualidad de YVONNE AIMÉE DE MALESTROIT, en tu SER.

La vibración... KI-RIS-TI / CRISTO.


Esperamos, lo disfrutes!!!

Meditación - ESTRELLAS DE MARÍA... Conectando con YVONNE AIMÉE DE MALESTROIT from Mikaël y SaräAmma on Vimeo.



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