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martes, 20 de marzo de 2012

La ciencia reconoce el poder curativo de la mente -


Christian Flèche, psicoterapeuta, padre de la teoría de la descodificación biológica

Emociones

Las enfermedades son una tentativa de autocuración, una reacción biológica de supervivencia frente a un acontecimiento emocionalmente incontrolable, de manera que cualquier órgano dañado corresponde a un sentimiento preciso y tiene una relación directa con las emociones y los pensamientos. Junto al doctor Philippe Levy, Flèche creó nuevos protocolos para organizar un método de diagnóstico original emocional y una nueva forma de terapia breve que busca en las emociones el origen y la solución a las enfermedades. Tiene publicados 17 libros sobre la descodificación biológica, cuatro de ellos traducidos al español. El cuerpo como herramienta de curación (Obelisco) ha vendido tres ediciones.

¿El cuerpo es nuestra herramienta de curación?
Yo era enfermero en un hospital de Normandía y observe que pacientes con la misma enfermedad, tratamiento y doctor evolucionaban de manera muy diferente.

Bueno, cada uno es cada cual…
Exacto, mi hipótesis es que las enfermedades son una metáfora de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior.

¿Eso es para usted la enfermedad?
Sí, una solución de adaptación. Cada órgano del cuerpo quiere satisfacer su propia función, es decir, atrapar oxígeno, alimentos… Si el cuerpo quiere comer, pero en el exterior hay guerra y no lo consigue en un plazo razonable, se produce un shock.

¿Nace el conflicto?
Sí, el inconsciente inventa una vía suplementaria de supervivencia: un síntoma, que es una solución o una tentativa de solución inconsciente e involuntaria a ese shock vivido. En ese caso, el miedo a morir de inanición atacaría el hígado.

Póngame otro ejemplo.
Una persona que siempre tiene prisa puede desarrollar un nódulo en el tiroides, que envía más tiroxina y aumenta el metabolismo del cuerpo, eso la hará más rápida.

Pero tener prisa es psicológico.
Todo lo que captamos a través de los cinco sentidos, de los captadores neurovegetativos que vienen del interior del cuerpo, lo que pensamos o imaginamos, se traduce en realidad biológica.

¿Y provoca un síntoma?
Si no hay una solución concreta y consciente, sí. De manera que si escuchamos algo muy desagradable que nos afecta podemos tener acidez de estómago. Y hay algo muy importante que tener en cuenta.

Dígame.
El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario. Un trozo de limón en la boca o la idea de un trozo de limón en la boca provocan la misma salivación. En función del sentimiento particular, el shock afecta a una zona precisa del cerebro, visible por el escáner, a un órgano y a una realidad energética.

¿Realidad energética?
Somos una unidad compuesta de cuatro realidades inseparables: orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente o inconsciente; de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.

¿Y es irreversible?
Cuando encontramos la solución esos cuatro niveles sanan simultáneamente. Una paciente tenía dolor en el hombro. “¿Desde cuándo?”, le pregunté. “La primera vez estabas sola con mis hijos” “Si estas con tus hijos, no estás sola, ¿quién falta?” “Mi marido que nunca está, yo necesito estar arropada”. Cuando lo reconoció, el dolor desapareció.

A lo largo de un día no satisfacemos todas nuestras necesidades fundamentales.
Cuando no las satisfacemos, nace una emoción. Si esa emoción se libera en el exterior bajo una forma artística, a través de la palabra, el baile o los sueños… todo va bien. Cuando el acontecimiento no está expresado, queda impreso y el cuerpo será el último teatro de ese evento.

¿Todo conflicto provoca enfermedad?
No, es necesario que sea dramático, imprevisto, vivido en soledad y sin solución. Cuando se dan estos cuatro criterios, el trauma se manifestará a través de la biología.

¿Distintas emociones corresponden a distintos órganos del cuerpo?
Sí, todo lo que tiene que ver con la epidermis responde a conflictos de separación; el esqueleto, a una desvalorización; la vejiga corresponde a conflictos de territorio. Para las mujeres diestras, problemas en el seno y hombro izquierdos corresponden a problemas con los hijos y viceversa para las zurdas; los desajustes en el seno y hombro derechos corresponden para las diestras a problemas con la pareja y viceversa.

¿Estómago e intestino?
No tener lo que se quiere y no poder digerir lo que se tiene corresponde al duodeno y estómago. El colon corresponde a un conflicto asqueroso, podrido. En el recto están los problemas de identidad: “No me respetan y me dejan de lado”. Los riñones es la pérdida de puntos de referencia. Los huesos: grave conflicto de desvalorización…

¿Lo adecuado para estar sano?
Revalorizar las emociones, ser consciente de las emociones y expresarlas, es decir: bailar más a menudo. La gente está mucho tiempo en lo emocional pero son emociones procuradas: fútbol, cine… Un malestar compartido disminuye a la mitad, continúa compartiéndolo y acabará desapareciendo. Una felicidad compartida se multiplica por dos.

La ira y la violencia se expresan a sus anchas.
Un hombre tiene miedo, el miedo produce rabia, y la descarga enfadándose con su mujer. Cuando estamos en contacto con la emoción auténtica, se transforma; cuando lo estamos con la emoción de superficie, no hay cambio. Si el hombre se dice: “Lo que tengo es miedo”, su miedo disminuye a la mitad. Hay que tomar conciencia de uno mismo.

Fuente: La vanguardia

LA MEDITACIÓN O INTROSPECCIÓN:

La meditación es una de las cartas estrella que tiene una persona para 're-hackear' su cuerpo. Existe evidencia de que la meditación estimula la repuesta inmunológica en personas con cáncer y en personas que han recibido vacunas, protege de la depresión, retarda la progresión del VIH e incluso sirve para limpiar impurezas de la piel. Y es que esa es la otra: la mente no solo es una herramienta para sanar el cuerpo, también para embellecerlo —es el cosmético cósmico.

Paisaje que invita a la introspección.
La meditación ha mostrado un interesante potencial para combatir el envejecimiento. La telomerasa, la capa protectora de los cromosomas, se reduce cada vez que una célula se divide, lo cual propicia el envejecimiento. Estudios realizados en la Universidad de California-Davis muestran que los niveles de una enzima que fomenta la producción de telomerasa eran más altos en personas que habían acudido a un retiro de meditación que en un grupo de control (esto es especialmente interesante, ya que la telomerasa ha logrado revertir los procesos degenerativos en ratas en una investigación reciente de la Universidad de Harvard).

Como ocurre con otros aspectos analizados aquí, la meditación trabaja influyendo en las vías de respuesta al estrés. Las personas que meditan tienen menores niveles de cortisol y muestran cambios en la amígdala, la zona del cerebro que regula el miedo y la respuesta a una amenaza (como el comportamiento de huir y luchar).

Una de las investigadores del estudio citado, Elissa Epel, de la Universidad de California, cree que la meditación puede aumentar “las vías de restauración y aumento de salud”, al detonar una serie de hormonas sexuales y de crecimiento.

El poder de la meditación no requiere de un arduo amaestramiento para hacerse sentir, la meditación puede detonar cambios estructurales en el cerebro con tan solo 11 horas de entrenamiento.

Entre algunos los efectos positivos para la salud documentados de la meditación, se cuenta el haber disminuido la violencia en una prisión, combatir el déficit de atención y la depresión, reducir hasta en un 50% la posibilidad de un ataque cardiaco y ser más efectiva que los medicamentos industriales contra el dolor.

Nuestra actitud ante la vida no solo afecta de manera positiva o negativa a los demás, también beneficia o perjudica a uno mismo.

LA SOLEDAD, LA ACTITUD HACIA LOS DEMÁS

Recientes estudios científicos muestran que la soledad —más como un estado mental que un hecho físico— puede incrementar el riesgo de sufrir ataques cardiacos, demencia, depresión y otros padecimientos. Por otro lado las personas que están satisfechas con sus vidas sociales duermen más, envejecen más lento y responden mejor a las vacunas. Una vida social estimulante es, según John Cacioppo de la Universidad de Chicago, aún más importante que dejar de fumar para tener una vida sana. Así que ya sabes: esos alegres tabacos fiesteros en comunión tal vez no te están haciendo tan mal —al menos no tanto como esos deprimentes cigarrillos solitarios.

Soledad, no buscada

Según Cacippo las personas que llevan vidas sociales ricas no se enferman tanto y viven más tiempo (aunque aquí enfrentamos la posible disyuntiva de si una vida social rica es el resultado de la salud física o viceversa).

Pero Cacioppo defiende que existen mecanismos directos relacionados a la soledad que generan un déficit en la salud. Las personas solitarias bombean más cortisol, un mecanismo que, sugiere, podría haber evolucionado a partir de situaciones en las que percibirse en aislamiento social detonó actividad en el sistema inmunológico, involucrada además en la cicatrización y la infección bacterial, una actividad que puede ser benéfica en ciertos momentos pero que al ser constante puede resultar contraproducente. Cacioppo también teoriza que las personas en grupo podrían estar favoreciendo las respuestas inmunológicas necesarias para combatir los virus, como una de medida de prevención a la posibilidad de contagio.

Significativamente los efectos de la soledad se hacen sentir conforme a una persona se percibe a sí misma y no en relación a su contacto social cuantitativo. Esto podría tener que ver con que, desde un punto de vista evolutivo, estar entre personas hostiles puede ser tan peligroso como estar solo. Por lo cual lo importante es cómo el cerebro procesa esta soledad y cómo es capaz de reforzar sus relaciones con el mundo —las cuales funcionan como defensas autoinmunes (Annals of Behavioral Medicine, vol 40, p 218). Es decir, puedes estar solo, pero si tu mente es fuerte, estarás acompañado por una sana sociedad universal ''y los átomos podrán ser micro-budas medicinales''.


PLACEBO:

El efecto placebo es la capacidad curativa de un agente terapéutico que no produce ningún efecto farmacológico.

"Yo les hablo a mis pastillas", dice Dan Moerman, profesor de antropología en la Universidad de Míchigan "Hey, muchachos, sé que están haciendo un excelente trabajo". Tal vez esto pueda parecer ridículo, hablarle a tus píldoras como si fueran seres animados, pero todo indica que funciona.

Hay algo que está claro: el efecto placebo está lejos de ser solamente imaginario. Varios padecimientos como el Párkinson, la osteoartritis, la esclerosis múltiple y por supuesto la depresión, se benefician del tratamiento con placebo. Estudios muestran cambios notables bajo el influjo del placebo, tales como la generación de analgésicos naturales, alteración en los patrones de excitación neuronal, disminución en la presión sanguínea y en el ritmo cardíaco y una mejoría en la respuesta inmunológica. Incluso hay evidencia de que algunos fármacos funcionan amplificando el efecto placebo —cuando las personas no saben que las están tomando dejan de funcionar.

Por otro lado, solamente creer en los efectos dañinos de una sustancia puede hacer que los padezcas, hasta el punto de que el efecto “nocebo” (el hermano maligno del placebo), puede llegar a matar a una persona (New Scientist, 13 May 2009, p 30).

El placebo es especialmente una prueba del poder de la mente de programar al cuerpo, ya que funciona incluso cuando una persona sabe que es placebo. Un estudio reciente en la escuela de medicina de Harvard hizo que pacientes con síndrome de intestino irritable tomaran una píldora inerte. Se les dijo a los pacientes que las pastillas estaban hechas de "una sustancia inerte, como pastillas de azúcar, que han demostrado en estudios clínicos producir mejoras significativas en los síntomas del intestino irritable a través de un proceso de autosanación mente-cuerpo", lo cual es totalmente verdad. Pese a saber que las pastillas eran inertes, los pacientes que las tomaron reportaron una mejora en sus síntomas significativamente superior a los pacientes que no tomaron el placebo (PLoS ONE, vol 5, e15591).

Así que ya sabes, programa tus pastillas, otórgales propiedades extraordinarias de sanación. Es más, programa tu comida. Programa tu ambiente. Sí, el mundo es placebo y eso puede ser desconcertante, pero lo cierto es que lo que significa esto es que el mundo puede ser exactamente como lo programes, al programarte a ti mismo.

http://horizontes-manuel.blogspot.com.es/


Los pensamientos negativos y la denominada”peste” de las neuronas:Reflexiones sobre la cuestión.

No mucho se ha escrito sobre este nuevo problema del Siglo XXI: La incidencia de los pensamientos negativos sobre nuestra “red neuronal”.

En 2008, un brillante artículo elaborado por la Profesora María del Carmen Navarro Maldonado, para la Universidad de México, exponía las bases de lo que ella denominaba “peste de las neuronas”, analizando la incidencia de los pensamientos negativos en el marco de conceptos abstractos que podrían materializarse. La cuestión reviste especial interés, ya que en los últimos tiempos la presencia del pensamiento creativo parece estar relacionada con la salud, mientras que la presencia del pensamiento negativo se asocia con la enfermedad, y a nivel biofísico, existen evidencias empíricas que apuntan a ello, tal y como expone la profesora Navarro.

Citando igualmente a Perkins , 1984, hallamos que el pensamiento creativo se asocia a la materialización de realidades que ” a priori”, suponen la estructuración de ideas que hallan su contrapartida en una satisfacción que actúa como retribución en sí misma.

Esta retribución creativa obedece a una necesidad del ser humano de integración con el “Universo Inteligente”, hasta el punto que genera reacciones biofísicas placenteras, ya que va orientada a la generación de un “bienestar colectivo”.

Si atendemos a los avances que han reportado bienestar y avance en nuestra historia, el impulso de las mentes creativas, ha permitido el disfrute colectivo de los avances que actualmente gozamos en nuestras modernas sociedades de bienestar.

La cuestión fundamental que aborda la profesora Navarro es la relativa la incidencia de nuestros pensamientos en nuestras vidas.

La respuesta es sin duda positiva. Nuestros pensamientos están correlacionados con nuestra vida de entorno, hasta el punto que pueden condicionar nuestra salud o nuestra enfermedad. Cuando habla de “peste de las neuronas” habla expresamente de auellos estados en los que la ira, el miedo y el pensamiento negativo conducen a situaciones energéticamente adversas a nivel biofísico.

Y efectivamente, tal y como cita Ernest Holmes en su libro (La ciencia de la Mente) 1998, te conviertes en aquello que piensas que eres y crees “ser”.

La peste de las neuronas, proviene de la creencia en el caos, ya que dicha creencia genera una serie de reacciones autodestructivas en cadena, que pueden devenir y de hecho devienen en una materialización de ese pensamiento continuo.

De ahí la importancia en el estudio de los procesos que intervienen en la salud de los procesos dell pensamiento positivo y creativo, ya que en esa positividad se encuentra la clave del avance humano.

Navarro llega incluso a aseverar en su brillante exposición, que los pensamientos negativos, son los generadores de esa “peste” de las neuronas, ya que inciden en el origen mismo de la creación destructiva constante que desemboca en el caos del sujeto así pensante. La perseverancia en ese tipo de pensamientos de forma pesimista y negativa, finaliza materializando en la realidad el desenlace de esa creación.

De esta forma, los síntomas de esta “enfermedad” son el temor y su consecuencia , la ira, la violencia y las manifestaciones del odio que degeneran en conductas de destrucción.

De ahí la clave de las funciones de los receptores AMPA y NMDA, y los bloqueos en las transacciones de Na+ y K+, así como los buffers de Ca++ y su interacción con la Calmodulina, en las fases de polarización y depolarización.

Pueden descargar el artículo aquí:

http://www.uam.mx/difusion/casadeltiempo/21_iv_jul_2009/casa_del_tiempo_eIV_num21_42_45.pdf

María del Carmen Navarro Maldonado es Profesora Titular del Departamento de Biología de la Reproducción en la Unidad Iztapalapa de la UAM (México).

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