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miércoles, 28 de marzo de 2012

BREVE SEMBLANZA DE LA CONSTITUCIÓN ENERGÉTICA DE LOS SERES HUMANOS

 

Tal y como ya lo ha demostrado la Física Cuántica, nosotros los seres humanos, al igual que todo lo que existe, somos la expresión de una substancia única que esta presente en todo el universo. Esta substancia única adopta diversas características y formas de acuerdo a la vibración de la misma. De igual manera como el barro en manos de un escultor puede asumir diferentes formas, esa substancia – que la religión católica llama Espíritu Santi- adopta también diferentes aspectos y distintos estados de densidad.

Así como el hielo y el vapor son una expresión diferenciada del agua, también el cuerpo físico humano es una expresión diferenciada del Espíritu. El espíritu se manifiesta con distintas densidades que van desde la más solida hasta la más sutil inimaginable. Un sentimiento, una emoción, un pensamiento es algo tal real como cualquier órgano o un pie o un brazo. Los sentimientos, las emociones y los pensamientos están hechos con la misma substancia que forman a los órganos físicos y solo se diferencian de ellos por el nivel de sutileza que adopta la energía en cada caso.

En nosotros los seres humanos, el Espíritu se expresa en siete diferentes densidades. El Cuerpo Físico es la más densa. Le sigue el cuerpo Etérico, un poco menos denso que el físico y por eso no se puede ver a simple vista, ni tocar, así como tampoco se pueden ver las emociones ni los pensamientos. El etérico rodea e interpenetra al físico reproduciéndolo en todos sus detalles, por eso también se conoce como el “Doble Etérico”. Es la contraparte energética, la copia exacta del cuerpo carnal y ante el ojo del clarividente toma apariencia de una niebla que lo envuelve e interpenetra. Algunos lo conocen como cuerpo energético o cuerpo vital. Hoy en día se puede fotografiar con la cámara Kirlian tanto en los humanos como en las plantas y animales.

Cada órgano físico tiene una replica, o doble energético en ese cuerpo de energía. Además existen en él unos órganos especiales llamados Chakras a través de los cuales son recibidas las corrientes de energías vitales y un conjunto de canales, llamados meridianos por los chinos, que al igual que los vasos capilares, van distribuyendo estas energías. Hoy en día existen evidencias objetivas de la existencia tanto de los Chakras como los meridianos.
Pruebas hechas en Corea por el Dr. Kin Bon Hang con isotopos radiactivos del fósforo pusieron en evidencia en los laboratorios la existencia de este sistema de canales o meridianos. También las pruebas realizadas en Japón por el Dr. Hiroshi Motoyama demostraron la existencia de campos magnéticos especiales en los sitios en donde tradicionalmente se han ubicado en el cuerpo humano los siete Chakras principales.

Las emociones y los pensamientos, las imágenes con que se expresa nuestra mente, se forman en otros dos cuerpos más sutiles, el Cuerpo Emocional y el Cuerpo Mental respectivamente. El Cuerpo Emocional también se conoce como cuerpo astral. Los cuatro cuerpos anteriores constituyen los cuerpos inferiores del Hombre.

La Intuición,  la Sabiduría y la Inteligencia superior, la actividad espiritual o mística, tienen su origen en tres cuerpos muchísimo más sutiles que los anteriores llamados cuerpos Cuerpo Causal, Cuerpo Cristico y Cuerpo Divino respectivamente. Estos tres últimos son los cuerpos superiores o vehículos espirituales. En definitiva, tenemos siete cuerpos que son como siete dimensiones distintas, todos relacionados entre sí.

Cada uno de ellos se expresa en un movimiento o vibración diferente, por eso con nuestros cinco sentidos no los podemos percibir, así como igualmente no podemos percibir las ondas que emiten los diferentes canales de televisión o las estaciones de radio, ni tampoco las emociones ni los pensamientos de los demás hasta que no son expresados a través de imágenes o sonidos, gestos, muecas, lagrimas, risas o palabras.

Nuestro Vehículo Físico está interpenetrado por estos otros cuerpos. Para entender como es esto, imagina a un vaso lleno de municiones. El vaso y las municiones ilustrarían lo que es el cuerpo carnal.
 La forma externa es el vaso, las municiones serían los órganos y todo lo demás. Si agregamos a ese vaso una materia más fina, arena por ejemplo, observamos que está se va colando por entre los espacios vacíos de municiones hasta llenarlos. Esta arena sería como el cuerpo Etérico.
Si luego agregamos otra materia aún más fina, como el agua, observamos que está va a ocupar el espacio vacío entre los granos de arena. El agua correspondería al cuerpo emocional. Si avanzamos  a un nivel más profundo, nos encontraríamos que entre las partículas que forman las municiones, la arena y el agua, hay aún otros espacios vacíos llenos por una sustancia, mucho más fina todavía, que es la energía. La energía correspondería a nuestro cuerpo mental. Pero aún dentro de las partículas subatómicas que configuran la energía, sabemos que hay otra cosa todavía no se ha podido captar por aparato alguno inventado por el hombre y que los físicos modernos llaman Campo Cuántico. En esencia el Campo Cuántico se comporta como algo similar a lo que tradicionalmente hemos identificado como Espíritu.

            Las vibraciones de los cuatro cuerpos inferiores son similares a las vibraciones de los cuerpos sutiles de los cuatro elementos. Por eso, cada cuerpo de estos se asimila a un determinado elemento particular:

El Cuerpo Físico con la Tierra.
El cuerpo Etérico con la energía del Fuego
El cuerpo Astral con el Agua
El cuerpo Mental con el Aire

Cada uno de estos cuatro elementos se corresponde, por lo tanto, a cuatro bandas de frecuencias diferentes o dimensiones. Es como si cada uno de nosotros tuviera un cuerpo en una dimensión distinta. En esa dimensión, a través de ese vehículo, entramos en contacto con otros seres que viven en esa misma banda o dimensión. Se sabe que algunas personas cuando desencarnan o mueren quedan atrapadas, por un tiempo, en la dimensión del cuerpo etérico, la cual es casi material, por ello algunas personas sensibles, a través de los ojos etéricos, ven su apariencia fantasmal que atraviesa los objetos y no se posa en el suelo ni refleja en el espejo.

 Las personas muy sensibles, es decir, las clarividentes, ven las formas que adquieren las emociones en el cuerpo emocional. Algunas emociones muy bajas, instintivas o pasionales, toman formas de animales monstruosas o mitológicas.
 Las emociones de ira, de odio, de deseos bestiales, adoptan formas de demonios. Una amiga a quien se le desarrollo la clarividencia en forma inesperada, me refirió muy angustiada que para ella se había transformado en un suplicio salir a la calle, por todas las formas monstruosas y demoniacas que, a medida que caminaba, le iba viendo a la mayoría de las personas.

Cuando tenemos acceso al cuerpo mental también percibimos las intensiones de los demás, los pensamientos, las ideas, los conceptos, muchas veces también con formas de animales y de demonios.

Dios nos bendice.
Luis Raúl Cárdenas Colmenares